Manuel Bretón de los Herreros, que tuvo a bien mencionar a Miguelturra en dos de sus obras, fue uno de los dramaturgos más destacados del teatro español del siglo XIX. Su prolífica carrera literaria, marcada por el ingenio, la sátira social y una aguda observación de las costumbres de su tiempo, le permitió consolidarse como uno de los principales renovadores del teatro cómico español.
En La cabra tira al
monte, comedia estrenada en el teatro Variedades de Madrid en 1853 menciona
a Miguelturra en dos ocasiones.
La primera cuando la protagonista, Casilda, le narra a su
amiga Eugenia sus desventuras con un pretendiente que la abandonó. Al
preguntarle Eugenia dónde se fue, Casilda responde haciendo clara referencia al
Quijote: “A un lugar, de cuyo nombre,
como dijo el otro, no quisiera acordarme; á Miguelturra.”
La segunda es poco después, cuando preguntándose qué hacer,
si acudir a la justicia para buscarle, afirma: “Y estará ó no estará en Miguelturra, y puede que haya nacido á cien
leguas de allí; y no he de ir yo á buscarle á ciegas por esos caminos…”
Poco después, preguntándose qué hacer, si acudir a la
justicia para buscarle, afirma: “Y estará ó no estará en Miguelturra, y puede
que haya nacido á cien leguas de allí; y no he de ir yo á buscarle á ciegas por
esos caminos…”
En la otra obra que menciona a Miguelturra es El Ebro, una nueva comedia que creó con
motivo de la inauguración del canal navegable en el río Ebro, entre Mequinenza
(Zaragoza) y San Carlos de la Rápita (Tarragona), en julio de 1857. Y lo hace
cuando Don Crisanto (un novio despechado) explica, refiriéndose a la novia, que
es de Miguelturra: “Ella debe ser
conjunta persona del bachiller Crisanto Yañez Ampudia, vecino de Ciudad-Real y
nacido en Miguelturra.”
Todas las menciones son sobre personajes naturales de
Miguelturra que, curiosamente, han abandonado a sus respectivas parejas.
Con respecto a su creación teatral, Bretón de los Herreros
vivió en un periodo convulso de la historia de España, marcado por las guerras
napoleónicas, los vaivenes del absolutismo y el liberalismo, y el inicio de la
modernización del país. Este contexto influyó en su visión crítica de la
sociedad, que plasmó con humor y perspicacia en sus comedias. Su estilo se
caracteriza por un lenguaje ágil, diálogos naturales y una profunda observación
del comportamiento humano. Fue heredero del teatro clásico español,
especialmente de autores como Lope de Vega y Calderón de la Barca, pero supo
adaptarse a las exigencias de un público burgués en plena expansión. Escribió
más de 100 obras, en su mayoría comedias de costumbres, aunque también
incursionó en la tragedia, el drama histórico y la poesía.
El teatro de Bretón de los Herreros representa un punto de
inflexión entre el teatro neoclásico y el realista. Supo retratar los cambios
sociales de su tiempo, las tensiones entre las clases sociales y la
transformación del papel de la mujer en la sociedad. Su dominio del diálogo, el
ritmo teatral y su aguda crítica social hacen de su obra un testimonio valioso
del siglo XIX español. Aunque su fama disminuyó con el tiempo frente a autores
como José Echegaray o Benito Pérez Galdós, en el siglo XX y XXI su figura ha
sido revalorizada, y varias de sus obras han sido recuperadas y representadas
en teatros contemporáneos.
Biografía: Manuel Bretón de los Herreros nació el 19 de
diciembre de 1796 en Quel, un pequeño pueblo de La Rioja. Su familia era
modesta, pero logró recibir una sólida educación en Madrid, donde se trasladó
en su juventud. Muy pronto mostró inclinación por las letras y el teatro,
aunque también tuvo una breve carrera militar: participó como voluntario en la
Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas. Tras abandonar el
ejército, se estableció en Madrid y comenzó a dedicarse por completo a la
literatura y al periodismo. En 1824, estrenó su primera obra importante, A la
vejez, viruelas, que lo introdujo en el mundo teatral. A partir de entonces, su
carrera fue en ascenso.
En 1831 fue nombrado miembro de la Real Academia Española,
un reconocimiento a su talento y aportes al idioma y la literatura. También
desempeñó cargos como censor teatral y bibliotecario, y fue director de la
Biblioteca Nacional durante un breve periodo. Sin embargo, sus críticas al
gobierno en algunos de sus escritos le valieron el retiro forzado de cargos
oficiales en 1840, lo que afectó notablemente su situación económica.
Falleció en Madrid el 8 de noviembre de 1873.
Otras obras:
Marcela o ¿a cuál de
los tres? (1831): Una de sus comedias más populares, donde se representa el
enredo amoroso de una joven pretendida por tres hombres, cada uno con
diferentes virtudes y defectos. La obra es una crítica a los matrimonios por
conveniencia.
Muérete y verás…
(1837): Una sátira sobre la hipocresía social que muestra cómo cambian las
opiniones de la gente después de la muerte de una persona. En ella, Bretón
critica la falsedad de los juicios sociales.
La escuela del
matrimonio (1852): Una comedia donde se analizan los problemas conyugales y
la educación sentimental de los esposos. Es un ejemplo claro del enfoque
costumbrista y moralizante del autor.
La redacción de un
periódico (1835): Reflejo de su experiencia como periodista, esta obra es
una crítica irónica al mundo de la prensa y al tratamiento de la información.
Don Fernando el
Emplazado (1830): Drama histórico que muestra su habilidad para abordar
temas serios, aunque su fama se debe principalmente a sus comedias.
Fuentes:
El Eco de Miguelturra: Miguelturra en las obras de
escritores de finales del siglo XIX y principios del XX / Rafael Sánchez
Espinosa. Miguelturra: Área de Cultura del Ayuntamiento de Miguelturra, 2021.
Biografía de Manuel Bretón de los Herreros / Biblioteca
Virtual Miguel de Cervantes.
Manuel Bretón de los Herreros / Real Academia de la Historia
/ Historia Hispánica