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HUELLAS DE TINTA Y PAPEL. RADIOGRAFÍA DE LA PRENSA EDITADA EN MIGUELTURRA 1888-1913

Artículo publicado en el Nº 6 de la revista de la Asociación Malastardes de Miguelturra del año 2025.

La prensa escrita en España experimentó una transformación significativa entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, consolidándose como un actor clave en la vida política, social y cultural del país.

En este periodo, debido a los avances tecnológicos en la impresión y a un lento pero constante aumento de la alfabetización, se asistió a un crecimiento notable en la cantidad de periódicos, revistas y semanarios publicados, no solo en las grandes capitales, sino en la gran mayoría de ciudades y pueblos de la geografía nacional. Este aumento del número de publicaciones estuvo acompañado por una gran diversidad temática y de formatos: diarios de información general, periódicos políticos de diferentes ideologías (republicanos, socialistas, carlistas, etc.), prensa satírica, revistas ilustradas, publicaciones especializadas en literatura, arte, oficios, deportes, prensa femenina, etc.

La prensa se convirtió en un importante medio de expresión y difusión de las diferentes corrientes políticas e ideológicas que agitaban la sociedad española de la época. Los periódicos actuaban como portavoces de partidos políticos, sindicatos y otros movimientos sociales y muchos periódicos adoptaron un tono polémico y partidista, incluso dentro del mismo espectro ideológico solían debatir de forma agresiva y combativa.

Por otro lado, se comenzó a profesionalizar la figura del periodista, con la aparición de asociaciones de prensa y una mayor conciencia de la importancia de la ética y la objetividad (aunque esta última no siempre se practicara).

Miguelturra no fue ajeno a este movimiento, más bien al contrario, pues en el periodo comprendido entre los años 1888 y 1913 se llegaron a editar, publicar y difundir hasta cuatro periódicos desde la localidad. Entre las características de estos periódicos tenemos:

- Todos tuvieron una vida breve. El que más se mantuvo activo, La Juventud Leal, no llegó a los tres años de vida.

- No ha llegado ningún ejemplar de ellos hasta nuestra época, pero si se conocen datos de todos a través de referencias que se hicieron en otras publicaciones coetáneas. Al respecto, es muy curioso, por ejemplo, que un periódico editado en Palma de Mallorca se haga eco de un artículo publicado en uno de Miguelturra. Esto era algo muy normal en esa época, básicamente en las publicaciones editadas en provincias y pueblos y se debía a que las redacciones de los periódicos mantenían correspondencia con las de otras a nivel nacional. Esa correspondencia era recíproca y servía para tres cosas: darse a conocer a través de otras publicaciones (que hablaban de lo que había publicado la emisora), intentar ganar suscriptores (existía la suscripción por correo) y tener noticias de lo que publicaban otros diarios para poder rellenar sus propias ediciones alabando o criticando los artículos y noticias que publicaban los demás.

- Ninguno de ellos fue de información general, tres eran de temática política y uno laboral.

Para poner en perspectiva la importancia de estas publicaciones hay que dar un repaso a su línea temporal. Hubo tres que surgieron en el espacio de 11 años (dos de ellas coincidieron en el tiempo), 14 años después apareció la cuarta y, desde entonces, no se publicó (con Depósito Legal) nada en Miguelturra -exceptuando los programas de ferias y fiestas- hasta 1979 con La Estrella. Nuestra patrona; publicación anual (solo salieron cuatro números, el último en 1982) editada por los sacerdotes de la parroquia. Y tras ella, la revista cultural Aquilice editada desde la Biblioteca Municipal de Miguelturra ya en 1983. Es decir, en el espacio de 25 años surgieron cuatro publicaciones, pero tuvieron que transcurrir 66 años para ver de nuevo en la calle una publicación editada en Miguelturra.

Los periódicos editados en Miguelturra en los años comprendidos entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX fueron: La Juventud Leal (1888-1892), Los Soldados de Cristo (1891), El Heraldo de la Mancha (1899) y Vida Labriega (1912-1913).  Paso a analizar lo que se conoce de cada una de ellas.

LA JUVENTUD LEAL

La Juventud Leal fue una publicación decenal con ideología carlista que extendió su vida desde noviembre de 1888 hasta 1892. Su fundador y director fue Segundo Galán Rivas.

“Se anuncia la próxima publicación en Miguelturra de un nuevo periódico carlista con el título de La Juventud Leal” (La Unión Católica 10.11.1888). Con esta rimbombante frase se hace público en el diario católico-conservador editado en Madrid La Unión Católica la aparición del periódico La Juventud Leal en Miguelturra. Además, afirma que con él serán ya “cuatro periódicos que destacan la política carlista pura” los que se publiquen en la provincia de Ciudad Real. Al respecto, en el diario liberal La Iberia anuncian que “al carlismo le ha salido un nuevo adalid” refiriéndose a ese primer número (La Iberia 02.12.1888).

En la portada del primer número, dejando ya muy clara su ideología carlista, y como encabezamiento, publicó una carta remitida a Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria Este (al que los carlistas reclamaban como rey legítimo).

Dado el interés histórico que supone el conocimiento de las primeras palabras escritas en el, hasta ahora, primer periódico conocido que se editó en Miguelturra, la transcribo de forma completa:

“Vos que ahora, desgraciadamente, lamentáis la ingratitud de súbditos antes fidelísimos a vuestra santa causa; Vos que sois intransigente en cuestión de principios, por más que las calumnias de algunos de vuestros antiguos servidores, hoy rebeldes digan lo contrario; Vos que anatematizáis el liberalismo, ya manso, ya fiero, como lo anatematiza la Esposa de Cristo; Vos que ¡tantas y tantas veces! salvasteis la tradición gloriosa de nuestros padres y la conserváis aún incólume y sin mácula para dicha del pueblo español y honra de los leales; Vos, SEÑOR, admitid con vuestra R... benevolencia esta nueva publicación, la más humilde, sin duda, de la comunión carlista; pero también la que está más pronta a obedeceros. Su Redacción, compuesta de jóvenes manchegos católicos tradicionalistas, exclaman en este día, llenos sus corazones de entusiasmo y júbilo verdadero: ¡Viva la Religión católica! ¡Viva León XII, Papa-Rey! ¡Viva España! ¡Viva el R... D. Carlos! ¡Muera el liberalismo con todas sus formas y ramificaciones!” (La Fe 01.12.1888)

No solo entre los periódicos de tendencias políticas distintas se producían grandes polémicas a través de artículos críticos, satíricos e hirientes en esa época; sino que también eran comunes entre los de la misma tendencia. Segundo Galán y, por ende, La Juventud Leal tuvo unas cuantas. Un claro ejemplo es el periódico carlista La Unión Católica que tuvo varias con la publicación miguelturreña.

Así comenta refiriéndose precisamente a la salida de La Juventud Leal: “En Miguelturra, provincia de Ciudad Real, ha empezado a publicarse un periodiquito de tendencias carlistas, pero de formas integristas y sardanescas. Como que en su último número llama a los de Nocedal «ruines villanos, vestidos de guiñapos a guisa, de miserable librea que sacan a relucir la podre e inmundicia que llenan las manchas de su falsa intransigencia». [Qué asco! Pero dice luego La Juventud Leal y fuerte de estómago: «Nuestra humilde publicación ha caído cual una bomba en el campo liberal.» — ¿Cual una bomba? Quizás; pero al estallar creemos que no habrá parte dolorida más que las narices. Las cuales tendrán que ser tapadas cuidadosamente por donde quiera que pase esa bomba” (La Unión Católica 12.12.1888). De este artículo de La Juventud Leal se hace también eco La voz de la Patria (13.12.1888), mostrando su disconformidad con el ataque que se produce en la publicación editada en Miguelturra a los seguidores de Nocedal (que acababa de fundar el Partido Integrista, una escisión del carlismo), pero sin tanta vehemencia.

Otro capítulo más de los enfrentamientos de La Juventud Leal con La Unión Católica lo tenemos el 12.02.1889 cuando este último publica: “Escribe La Juventud Leal, de Miguelturra: ¡Oído a la caja!... ¡Alerta, pistolos! «Han sido arrojados a escobazos del Centro Moral de Gerona, los periódicos ramoniles El Siglo Futuro, Dogma y Razón y El Integrista, cerrándoles per omnia secula seculorum las puertas de dicha sociedad.» A los noce-ladinos de acá le aplicaremos por último remedio, ya que no bastan buenas razones, unas cuantas dosis de jarabe de palo limpio. En la farmacia de El Veneno darán razón. —Feria, 6, Ciudad-Real.»—¡Jarabe de palo limpio...! Estos carlistas de Miguelturra son, por lo visto, grandes lógicos y donde no llega la lógica, aplican el palo. Por si llega. Pues auguramos mal de los integristas de Miguelturra, si sus ex-correligionarios les aplican ese jarabe de que La Juventud Leal habla.”

Otras publicaciones aparecidas en La Juventud Leal y que conocemos de diferentes fuentes son las siguientes:

- En el periódico de Valdepeñas con nombre El Legitimista se da fe de un artículo publicado en La Juventud Leal por el entonces seminarista Ignacio L. de Megereliza sobre una polémica ocurrida en Villanueva de la Fuente por el matrimonio no muy bien visto de un profesor y una profesora de la localidad y la conveniencia de si debían seguir ejerciendo como profesores (El Legitimista de Valdepeñas 25.01.1889).

- En junio de 1890 La Juventud Leal ofrece una primicia: la revista político-militar de ideología carlista El Estandarte Real va a realizar para 1891 un almanaque “elegantísimo y lujoso” (El Estandarte Real 07.1890).

- Y en febrero de 1891 se publica en La Juventud Leal un artículo a favor de la creación de la Liga católica nacional de periódicos que había promovido El Norte Andaluz de Jaén (El Norte Andaluz 21.02.1891).

La Juventud Leal participó en dos proyectos de índole carlista a través de donaciones. Ambos tenían como principal protagonista al aristócrata, historiador, arqueólogo y político carlista Enrique de Aguilera y Gamboa, Marqués de Cerralbo (con su legado se construyó el actual Museo Cerralbo de Madrid).

El primero se produjo a inicios de 1899 cuando se lanzó una campaña a nivel nacional para erigir un monumento conmemorativo del establecimiento de la Unidad Católica en España. El monumento, proyectado por el mencionado marqués de Cerralbo, consistiría en una gran pirámide representando la conversión de Recaredo que se instalaría en Toledo. La Juventud Leal se une a la cuestación (El Legitimista de Valdepeñas 12.04.1899). Aunque, entre otras iniciativas, se organizó un acto en Toledo para colocar la primera piedra del monumento al que fue invitado La Juventud Leal (El Eco de Daimiel 22.05.1889), finalmente, la pirámide no se construyó y, hasta la fecha, se desconoce el paradero del dinero recaudado (El XVII Marqués de Cerralbo 1845-1922. Iglesia y carlismo, distintas formas de ver el XIII centenario de la unidad católica. Agustín Fernández Escudero).

El segundo corrió a iniciativa de El Correo Español y consistió en la adquisición de una obra de arte como regalo por los servicios prestados a la causa carlista al Marqués de Cerralbo. La Juventud Leal colaboró con la cantidad de 80 reales (El Correo Español 28,10,1892).

Una de las cosas que más llamó la atención en la prensa afín de la época fue la publicación por parte de La Juventud Leal desde el verano de 1890 de un álbum de tradicionalistas o carlistas manchegos, según podemos leer el 01.08.1890 en el semanario ilustrado de ideología carlista publicado en catalán Lo Crit d’Espanya. Esta publicación añade que lo harán con una mejora del papel que le hará ser un periódico más elegante y están convencidos que con esta idea ganarán más adeptos. Para llevar a cabo esta idea, Segundo Galán, director del periódico, pidió permiso a través de una misiva al mismísimo Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria Este; permiso que concedió gustoso (La Fe 11.06.1890). El único personaje del que tenemos constancia que apareció en este álbum fue el del carlista, alcalde de Ciudad Real y tío de Segundo Galán, José Serrano Curruchaga. Tras el fallecimiento de este último se publicó en esa galería un artículo en el que se alabó hasta el extremo toda su trayectoria vital (El Correo Español 12.11.1892).

En mayo de 1892 se anuncia la suspensión temporal del periódico (El Oxomense 07.05.1892) y es en noviembre de ese mismo año cuando aparece su último número.

La Juventud Leal se puede considerar como una publicación unipersonal, ya que, su creador, alma máter, editor, redactor y director fue Segundo Galán Rivas y la utilizó para dar a conocer y defender sus ideales tradicionalistas y carlistas. Si que contó con colaboradores y articulistas, pero todo el peso de la publicación recaía en él.

Segundo nació en 1870 y era hijo de un carlista asesinado (La Lid católica 10.06.1896). Se desconoce su lugar de nacimiento, pero sí que vivía en Miguelturra desde niño donde asumió los ideales de su padre y se convirtió en un joven y radical carlista muy activo, emprendedor y luchador. Fundó La Juventud Leal cuando contaba con apenas 18 años y no le importó viajar por parte del territorio nacional para dar a conocer su periódico y confraternizar con diarios de ideología afín. Así lo atestiguan sus visitas a Badajoz (El Avisador de Badajoz 20.12.1888), Barcelona (El Estandarte Real 06.1889), Madrid (La Fe 11.11.1889) o Girona (Boletín de Primera Enseñanza 13.10.1891).

En abril de 1891 se traslada a vivir de Miguelturra a Ciudad Real, concretamente a la calle Caballeros, 6, figurando esta dirección desde entonces como la del periódico (El Avisador de Badajoz 30.04.1891).

Falleció en Madrid donde fue a tratarse de una grave enfermedad que padecía el 17 de mayo de 1896, cuando solo contaba con 26 años. Dejó viuda. (El Correo Español 20.05.1896 y La Lid Católica 10.06.1896).

 

LOS SOLDADOS DE CRISTO

Fue un semanario de carácter monárquico católico que se empezó a publicar en Ciudad Real en noviembre de 1888. Su fundador fue Romualdo Fuentes Altafaj (antiguo redactor de El Manchego) y se consideraba un periódico de lucha, de combate, de batalla contra el liberalismo (El Eco de Daimiel 03.11.1888 y 14.11.1888).

En febrero de 1891 se trasladó su edición a Miguelturra llegando a coincidir con La Juventud Leal (La Controversia 19,02,1891). En cuanto a las posibles causas de este traslado pudo estar la económica, con la intención de abaratar costes debido a la pérdida de suscriptores.

Una vez instaurado en Miguelturra y al igual que La Juventud Leal, Los Soldados de Cristo se suma a la creación de la Liga Nacional de la prensa católica (El Norte Andaluz 21.02.1891).

La única noticia aparecida en la prensa sobre lo publicado por Los Soldados de Cristo mientras se editaba en Miguelturra es referente a un artículo sobre Nocedal y la posibilidad de que su ideología no fuera monárquica, sino republicana y, por lo tanto, alejada del carlismo (El Guadalete 31,03,1891 haciéndose eco de lo publicado en El Siglo Futuro).

A pesar del traslado a Miguelturra, los suscriptores siguieron disminuyendo y en agosto de 1891 el semanario cierra para siempre, algo que sus enemigos recogen con regocijo como se expresa en la publicación satírica editada en Barcelona La Carcajada: “También ha resultado muerto cadáver el órgano de los íntegros, en Ciudad Real, titulado Los Soldados de Cristo. Gracias a Dios que se le ha dejado de profanar. La causa ha obedecido a la falta de suscripciones. Esta nueva decepción es el testigo más fiel de que ha bajado el papel del comediante Ramón.” (La Carcajada 14.08.1891). La alusión a Ramón es a Ramón Nocedal de quien sí eran partidarios los editores de Los Soldados de Cristo, al contrario que los de La Juventud Leal.

 

EL HERALDO DE LA MANCHA

Semanario, seguramente de carácter liberal, que se editó en Miguelturra en 1899 pero que también se distribuyó en Ciudad Real. Tuvo una corta existencia.

Como ya observamos en La Juventud Leal, una forma de promocionar la nueva prensa que iba saliendo a la calle era la de visitar redacciones de otras publicaciones para que estas se hicieran eco de ello. El Heraldo de la Mancha no fue ajeno a esta actividad y a través de algún responsable del periódico, de algún emisario o de alguien de confianza que vivía en esas zonas, se pasó por algunas redacciones.

La primera noticia que se tiene de El Heraldo de la Mancha la encontramos publicada el 10.11.1899 en el periódico toledano La Campana Gorda en la que se notifica que han visitado su redacción y define este periódico como: “semanario independiente, defensor de los intereses generales de Miguelturra”.

La siguiente visita se produce en Gerona. Con una escueta nota se hace referencia a ella: “Hemos recibido la visita de El Heraldo de la Mancha, periódico que se publica en Miguelturra (Ciudad Real)” (El Heraldo de Gerona 16.11.1899). En el siglo XIX e inicios del XX era muy común bautizar a periódicos con el nombre de Heraldo seguidos de la localidad, ciudad, comarca, etc. sin necesidad de que siguieran una misma ideología o intereses políticos similares. Era un nombre recurrente debido a las dos acepciones que recoge el diccionario: “mensajero” o “aquello que anuncia algo que va a suceder”.

El 21.01.1900 en el periódico editado en Daimiel, El Daimieleño, podemos leer que se ha producido una nueva incorporación en la redacción de El Heraldo de la Mancha de Miguelturra: «Ha entrado a formar parte de la Redacción del Heraldo de la Mancha, nuestro querido amigo el bizarro teniente de infantería D. Ramón D’ Opazo y Majan, redactor- jefe de El Daimieleño.” A continuación, le dan la enhorabuena y aclaran que Ramón D’Opazo seguiría escribiendo también en El Daimieleño. Efectivamente, se trató de un gran fichaje para El Heraldo de la Mancha, pues Ramón D’Opazo y Maján (o Magán en algunas fuentes), natural de Daimiel y de descendencia gallega era un héroe de la guerra de Filipinas y, posteriormente y tras casarse con una torralbeña, llegó a ser alcalde de Torralba de Calatrava, escribiendo algunas publicaciones sobre esta villa donde está considerado uno de sus personajes ilustres (Lanza Digital 03,10,2015).

La última noticia que se conoce de El Heraldo de la Mancha de Miguelturra fue sobre un artículo que publicó acerca de la visita a Ciudad Real de la maestra, periodista, primera mujer miembro del Partido Republicano Federal y activista feminista Belén de Sárrega. Del texto se desprende que en El Heraldo de la Mancha no se le tenía mucha simpatía ni a ella ni a sus ideales: “Muy en breve llegará a Ciudad Real doña Belén Sárraga, «célebre librepensadora» y representante del partido feminista. El objeto que la conduce es el celebrar una o… más conferencias, según la acogida que tenga. Nosotros prometemos «honrarla» con la ausencia, aunque diera muchas. Las «majaderías» que pueda decir las estamos oyendo casi a diario. ¡Hay tanta sensatez!”. Este artículo lo conocemos porque el periódico La Unión Republicana de Palma de Mallorca que si era afín al pensamiento de Belén de Sárrega lo saca a la luz criticándolo de la siguiente manera: “Vamos a ver Sr. «Heraldo» ¿quién resulta más majadero, el que por medio de escrito y publicidad se atreva a insultar a una respetable, dignísima y virtuosa joven, cuyo grado de ilustración sea tal vez muy superior al que desde las columnas del «Heraldo» denigra a aquella, ola que en uso de su perfecto derecho y en defensa de un ideal al que rinde culto fervoroso, acude al terreno legal de la propaganda de una idea? Para nosotros no ofrece dudas el dilema que dejamos planteado, lo que tal vez no tengan caletre para comprender, los topos sacritanescos que cometen la «valentía» de insultar desde «El Heraldo de la Mancha» a la joven directora de «Conciencia Libre». ¡¡¡Cuánta desvergüenza!!!” (La Unión Republicana 14.02.1900)

Tras esta fecha no se vuelve a saber nada más del periódico miguelturreño, por lo que nos hace suponer que poco después se dejó de editar; aunque en diciembre de 1900 apareció otra publicación con el mismo nombre en Ciudad Real comandada por el abogado, concejal del ayuntamiento de Ciudad Real, diputado provincial y gobernador interino Julián Arredondo Viñas. Perduró hasta abril de 1901 y se desconoce si esta publicación fue una continuación de la de Miguelturra o solo tomó su nombre.

 

VIDA LABRIEGA

Fue un periódico mensual de seis páginas dedicado a la agricultura aparecido en las navidades de 1912 y que se repartió, al menos, en los primeros meses de 1913 de forma gratuita.

De esta publicación es de las que menos datos se conocen, no obstante, gracias a una pequeña noticia aparecida en el periódico El Pueblo Manchego de Ciudad Real, en la que denomina a Vida Labriega como “hoja de propaganda”, seguramente por su carácter gratuito, sin pretender tener un sentido peyorativo; sabemos que surgió en el seno del Sindicato Agrícola de Miguelturra, que seguía las directrices de nuestro ilustre paisano Francisco Rivas Moreno y que sus redactores eran personas de la localidad que colaboraban de forma entusiasta y altruista (El Pueblo Manchego 08,01,1913). Lógicamente debía estar dedicado exclusivamente a noticias relacionadas con el mundo de la agricultura.

 

Fuentes:

Ciudad Real y su Prensa: 1811-2021 / Isidro Sánchez Sánchez; [prólogo de José María Barreda Fontes]. Ciudad Real: Serendipia, 2022

De las gacetas al .com: la prensa en la provincia de Ciudad Real (1812-2007) / Ricardo Ortega Olmedo, Isidro Sánchez Sánchez. Ciudad Real: Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, 2007.

DESASTRES METEOROLÓGICOS EN MIGUELTURRA A FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

 

Los fenómenos meteorológicos adversos son una constante en nuestra actualidad, con eventos extremos cada vez más frecuentes e intensos que nos recuerdan nuestra vulnerabilidad ante la fuerza de la naturaleza. Inundaciones devastadoras, olas de calor asfixiantes y tormentas violentas nos azotan generando pérdidas humanas y materiales incalculables. Ante este panorama, es fácil pensar que nos enfrentamos a un desafío sin precedentes, una consecuencia directa del cambio climático global. Sin embargo, ¿es esta percepción completamente precisa? ¿O acaso nuestros antepasados también lidiaron con desafíos similares en un contexto diferente?

Con este artículo propongo dejar constancia de una serie de ejemplos de este tipo de fenómenos ocurridos en Miguelturra, la gran mayoría en época estival, y que fueron recogidos por la prensa a finales del siglo XIX y principios del XX describiendo la devastación que produjeron:

-          Temporal del mes de diciembre de 1860: “Continuamos recibiendo noticias de los estragos causados por el temporal. Las inundaciones son generales. Las aguas, que tienen a Madrid casi incomunicado con el resto de España, han causado grandes destrozos en las vías férreas. En Miguelturra, las inundaciones han sido terribles y ha habido que salvar a las familias en carros y caballerías. Afortunadamente no hay que lamentar desgracias personales. Se socorre con dinero a las familias pobres.” (La Época 28.12.1860)

-          Granizada del lunes 23 de mayo de 1864: “descargó sobre el pueblo de Miguelturra y su término una granizada tal, que en pocos momentos destruyó los sembrados y ocasionó grandes daños en los árboles. El ayuntamiento de aquel pueblo estaba formando el oportuno expediente para que a los labradores se les hiciera alguna gracia por el gobierno en sus cupos de contribución.” (El Contemporáneo 28.05.1864)

-          Pedrisco del 20 de agosto de 1884 en la zona del Campo de Calatrava: “Los viñedos y olivares que se habían librado de los estragos de la paga de langosta fueron completamente destruidos, en términos que las cepas quedaron limpias por completo de pámpanos. La piedra era tan gruesa, y caía en tal cantidad, que muchos vecinos de Ballesteros, el Villar y otros pueblos sufrieron contusiones de importancia al salir aterrorizados en sus casas en la creencia de que éstas se derrumbaban por efecto de la piedra y el viento. La cosecha de patatas, que en aquella comarca representa una riqueza de muchos millones, ha desaparecido por completo, parte destruida por la langosta, parte por una enfermedad de las plantas, que no se acierta a combatir, y el resto por la nube del día 20. Imposible es describir el pánico y abatimiento que se ha apoderado de los manchegos, en vista de la ruina completa en que los dejan las diversas calamidades que afluyen a aquella rica provincia. Los términos municipales donde el pedrisco ha causado daños de más importancia son Ballesteros, Miguelturra, Manzanares. Almagro, Pozuelo, La Cañada, Villar del Pozo, Poblete y el Corral. También han sufrido bastante Ciudad Real, Carrión. Torralba, Bolaños y Daimiel.” (El Áncora 28.08.1884)

-          Tormenta del 2 de agosto de 1885: “La tormenta que se dejó sentir en Ciudad Real el domingo anterior, causó grandes destrozos en muchos puntos de aquel término, pero principalmente en la Poblachuela, en donde la piedra arrasó casi por completo aquellas hermosas huertas. También sabemos que ha hecho grandes destrozos en El Campillo, La Barraca, La Celada, Las Casas, Sancho Rey, parte de Santa María y Las Navas de Miguelturra, calculándose las pérdidas en muchos mites de duros.” (La Correspondencia de España 04.08.1885)

-          Temporal de septiembre de 1902: “En Miguelturra se ha desprendido el fruto de los olivos, habiendo quedado enterrados centenares de fanegas de aceituna. En tal estado se encuentra este preciado fruto, que no se podrá utilizar ni para la fabricación de aceite industrial. Existe el propósito de convocar a los vecindarios de los pueblos que han experimentado perjuicios a una reunión magna para impetrar del Gobierno auxilios y la reparación de los daños que se han originado. (La Correspondencia de España 12.09.1902)

-          Tormenta del 22 de septiembre de 1908: “Ayer descargó en este término municipal una tormenta que destrozó en gran parte la cosecha de uva y aceituna. Los olivos se ven con el fruto en el suelo como si estuvieran vareados; las cepas en su mayor parte han quedado sin pámpano y la uva hecha polvo. Las huertas de patatas, unas destrozadas por la piedra y otras secándose por causa de la epidemia que aquí llaman arenilla.” (Crónica de Vinos y Cereales 23.09.1908)

-          Tormenta eléctrica del mes de junio de 1912: “Ha descargado una formidable tormenta acompañada de grandes truenos. Un rayo mató en el campo a una vecina de Miguelturra, Argimira Pardo, de 26 años de edad. La infeliz se hallaba buscando malvas para venderlas en la ciudad, con lo cual ganaba el sustento de su familia. Deja dos niños de corta edad. Un individuo, Higinio Arenal, que se hallaba con ella al caer la chispa eléctrica, sufrió síntomas de asfixia, pero pudo salvarse.” (El Pueblo 04.06.1911).

Conociendo los fenómenos actuales y los estragos que causan con todos los avances que poseemos, resulta espeluznante pensar qué pudieron suponer para las gentes que moraban nuestras tierras este tipo de fenómenos hace más de 100 años, teniendo en cuenta que afectaban directamente a su principal medio de subsistencia: la agricultura. Y todo ello en un marco en el que raro era el año en el que los cultivos no se veían afectados, además, por grandes sequías o terribles plagas como la de la langosta.

Fuente de la imagen:

Boletín del Instituto Central Meteorológico (08.09.1902)

EL NIÑO QUE SOÑABA HISTORIAS DE TRAPO

 

Tenía once años y era la primera vez que le habían propuesto participar en una obra de teatro, fue su profesor de lengua y el propósito era representar, junto con otros compañeros, a su colegio en un concurso de teatro radiofónico escolar. Aceptó entre alegría y temor. Encima sería el narrador, el que tenía que hablar casi todo el rato, el que conectaba las escenas, el que ponía el tono... llevaría el peso de la obra. Se sentía como si le hubieran puesto una mochila llena de piedras, pero piedras que brillaban un poco, porque en el fondo... le gustaba la idea. Ya llevaban semanas inmersos en la obra y los ensayos eran una montaña rusa de emociones, había risas, pero también nervios y hasta enfados, de hecho, se produjeron algunos cambios de actores hasta dar con el elenco definitivo. El memorizaba el texto en casa, en el recreo, en la fila para entrar a clase. Quería hacerlo bien, aunque le temblaban un poco las manos cada vez que pensaba en el día de la grabación en un estudio de radio en la capital. Y ese día llegó. Los nervios se le anudaban en el estómago, pero una excitación inmensa le invadía. ¡Iban a grabar en un estudio de radio de verdad!  Entrar en el estudio de radio fue como entrar en otro mundo. Todo estaba lleno de botones, pantallas, micrófonos enormes y paredes forradas de espuma. Al otro lado del cristal, el técnico, un señor con voz grave y gafas, les tranquilizó diciendo que iba a ser divertido y que, si había que repetir, no suponía un problema. Allí no había errores, solo oportunidades para hacerlo mejor.  Les explicó cómo funcionaban los micrófonos, las mesas de sonido y cómo debían hacer los efectos especiales. Tuvieron que repetir algún que otro párrafo, pero el ambiente era muy bueno y los nervios fueron desapareciendo. Aquella experiencia de grabar en un estudio profesional fue increíblemente enriquecedora y todos salieron del estudio satisfechos y con una amplia sonrisa. Ya por la noche, en la cama, pensaba en todo ello mientras miraba de reojo a sus dos juguetes preferidos en una estantería frente a la cama... hasta que apareció el sueño…

 

En el rincón más acogedor de la habitación residían dos viejos muñecos de trapo que habían sido los compañeros inseparables del niño desde que sus recuerdos eran apenas susurros y a los que quería con pasión. Habían estado con él desde antes de que pudiera caminar, durmiendo en su cuna y compartiendo lágrimas, risas… y fiebres. 

Los quería con la devoción que solo un niño puede ofrecer, a pesar de que sus costuras mostraban las cicatrices a modo de remiendos torcidos y múltiples manchas, de ese amor verdadero. Eran más que simples juguetes; eran confidentes silenciosos y testigos de incontables aventuras imaginadas que cobraban vida en sus sueños. La última Navidad, sin embargo, trajo un nuevo inquilino a su estantería: un astronauta brillante y altivo. Su traje plateado relucía bajo la luz de la lámpara, y su casco transparente revelaba una expresión de fría superioridad. Su madre lo colocó junto a los viejos muñecos de trapo.

 

Las semanas posteriores a la grabación fueron de espera. Ya no pensaba tanto en el concurso y se dedicaba a sus cosas: las clases, el fútbol y el voleibol del recreo, los juegos en la calle con sus amigos, los deberes... hasta que una mañana, el profesor entró al aula con una hoja en la mano y cara de misterio. Con voz seria y gesto ampuloso les informó que habían ganado el concurso. La noticia fue recibida con gran alegría. Los habían elegido a ellos, entre tantas escuelas, entre tantas obras. No podían creerlo. Era como si todo el esfuerzo, los nervios, las repeticiones... ¡todo hubiera valido la pena! Tras pasar el día inmerso de alegría, cayó la noche y el sueño se fue apoderando de él para que la magia se deslizara por su dormida mente…

 

Sus juguetes cobraron vida, sus ojos brillo y sus cuerpos adquirieron una sorprendente agilidad. En esos sueños y de forma sistemática, mientras que los muñecos de trapo eran almas gemelas, unidos por años de complicidad y mostraban un amor incondicional por el niño que los cuidaba; el astronauta se mostraba altivo y arrogante, se burlaba de sus vestimentas y del supuesto cariño que les tenía el niño. En realidad, opinaba que eran unos harapos, que estaban pasados de moda y que donde mejor podían estar era en una bolsa de basura. Sin embargo, él podría ser el juguete preferido de cualquier niño y podría estar incluso en casas mejores que esa. Los dos muñecos, entre tristes y resignados por la arrogancia y soberbia del astronauta solo le podían mostrar el firme convencimiento que el niño los cuidaba y los quería a pesar de estar viejos y eso era lo que importaba, algo que su compañero de habitación no alcanzaba a comprender debido a su soberbia.  Los días pasaban, y el astronauta nunca perdía la ocasión para burlarse de sus compañeros de estante. Pero los muñecos de trapo no le guardaban rencor y se limitaban a escuchar y, a veces, intercambiar miradas entre ellos. Sabían que algunos juguetes tardaban más en aprender lo que realmente importa.

 

Pero no fue la última sorpresa. Unos días después el profesor reunió a todo el cuadro escénico y les informó que iban a representar la obra en vivo en tres lugares: el primero en un festival escolar que se iba a celebrar en el patio del propio colegio, luego en unas instalaciones de la localidad y finalmente, en el Pozuelo de Calatrava. En ese instante, la alegría se mezcló con un nudo de pánico en la garganta. ¿Actuar en vivo? ¿Delante de numeroso público? Nunca lo había hecho y su mente empezó a volar mostrándole escenarios catastróficos: quedarse en blanco en mitad de la narración, tropezar, hacer el ridículo… La inseguridad le golpeó con fuerza. De nuevo comenzaron los ensayos y vivió muchos días con un nudo en el estómago. Se aprendió el texto otra vez, palabra por palabra, como si fuera una fórmula mágica. Practicaba en solitario, frente al espejo… era un sinvivir. Al fin, el día de la representación llegó. Sus manos estaban sudorosas y el corazón le latía con fuerza, como un tambor de guerra. Se pusieron sus disfraces (el suyo consistía en una especie de poncho atado a la cintura con una cinta en la que se sujetaba un pergamino enrollado a modo de trovador medieval) y salieron al escenario. Al ver la gran cantidad de público, entre ellos compañeros, amigos, familiares y gente conocida, las piernas le temblaban y un escalofrío le recorrió la espalda. Pero entonces, algo cambió. Empezó a narrar, y su voz, al principio un poco temblorosa, se fue haciendo más firme con cada palabra que pronunciaba. Todo empezó a fluir, se concentró en su papel y en la actuación de sus compañeros que lo hicieron genial. No se le olvidó ni una sola palabra. Fue mágico. Al final de la obra, los aplausos estallaron como truenos. Eran atronadores, infinitos. Tuvieron que salir a saludar varias veces, inclinándose ante la ovación del público. Miró a sus compañeros y contempló sus rostros sonrientes y exhaustos. Entonces supo que habían logrado un éxito total. La inseguridad se había desvanecido, reemplazada por una euforia que le decía que, a veces, los mayores miedos se convierten en las mayores victorias. Y tras el gran baño de felicidad y autoestima de nuevo llegó la noche, y con ella el abatimiento de sus ojos y el sueño…

 

Mientras estaba en el colegio, su madre decidió hacer limpieza en la habitación. Subió una escalera para limpiar el polvo en la estantería. Al mover el astronauta, éste se resbaló, cayó al suelo con un sonoro crujido y se partió en varios pedazos. El visor se rompió, las piernas se separaron del torso, y de su pecho saltaron cables como tripas artificiales. La buena mujer pensó que ya no tenía arreglo mientras miraba a los dos muñecos de trapo y su viejo y estropeado aspecto, así que ni corta ni perezosa optó por tirarlos también, bastante tiempo habían estado en la habitación. Recogió los restos del astronauta y los dos muñecos y los tiró al cubo de la basura. En la oscuridad del cubo, entre cáscaras de plátano y envoltorios de galletas, el astronauta seguía riéndose. Su voz, aunque ahora amortiguada y metálica, conservaba su tono despectivo y seguía opinando que él era un juguete valioso y que cuando el niño se diera cuenta le rescataría para arreglarlo mientras que en ellos no se fijaría. Los muñecos de trapo, con una extraña mezcla entre tristeza y esperanza, aún esperaban que los rescatase por el amor que sabía les profesaba.

 

Las siguientes actuaciones fueron rodadas, ya tenían experiencia y esos días se encontraba muy excitado por todo lo que le había ocurrido en tan poco tiempo. Pensaba incesantemente en los ensayos, en la grabación en el estudio de radio, en el premio, en el miedo por la actuación en público y en la alegría porque todo había salido bien. Pero lo más importante es que había descubierto algo nuevo en él: una voz que no solo leía historias, sino que podía hacerlas vivir. Un día comenzó a sentir que le gustaba eso de contar historias… con palabras, de forma oral o escrita, pero con la ilusión de poder transmitir pensamientos, descubrimientos, enseñanzas, inquietudes… Esa noche, ya en casa, se tumbó en la cama y siguió pensando en todo ello hasta que, de nuevo, el sueño se apoderó de él…

 

Cuando llegó del colegio y entró en la habitación se le encogió el corazón al ver la estantería vacía. Corriendo fue a preguntar a su madre lo que había ocurrido con sus muñecos y ella le explicó la caída del astronauta y su decisión de desprenderse de los otros dos viejos muñecos. El niño insistió en que eran suyos desde que tenía conocimiento y los quería, que no podría dormir sin verlos antes de cerrar los ojos. La madre se compadeció de él y le dijo que los buscara en la basura que allí estarían, pero que los limpiara y que, si quería también al astronauta, que lo arreglara. Corrió hacia el cubo de la basura y rebuscó en él hasta que dio con sus dos muñecos de trapo, también vio los trozos del astronauta, pero no les prestó la mayor atención. Subió corriendo a su habitación, los limpió con cuidado y los depositó de nuevo en la estantería frente a su cama. Esa noche, en la estantería, los dos muñecos se miraron en silencio. Por primera vez en mucho tiempo, y a pesar de estar tristes por el destino del astronauta, lloraron de alegría y comentaron entre ellos que la gran diferencia es que ellos nunca fueron solo juguetes, fueron también recuerdos y estos, cuando son verdaderos, nunca se tiran. Y mientras la luna los iluminaba desde la ventana, comprendieron que estaban seguros y no por ser unos muñecos de trapo, sino por el espacio que ocupaban en el corazón de un niño que nunca dejó de quererlos.

FIN

 

En el curso 1977/78 en el Colegio “XXV Años de Paz” (actual Pradillo) de Miguelturra se montó un cuadro escénico con alumnos de 6º de EGB para grabar una obra de teatro y presentarse a un concurso radiofónico promovido por RTVE, concretamente el X Concurso Nacional de Radio Escolar. El concurso tenía una primera fase en la que se elegía a un representante de cada provincia que luego competiría, en una segunda y definitiva fase, con los ganadores del resto de provincias para elegir el ganador nacional.

La grabación se realizó en los estudios de la extinta Radio Cadena Española (cadena integrada en el ente público RTVE) situados en el Pasaje San Isidro de Ciudad Real. El grupo consiguió el primer premio a nivel provincial, por lo que, supuestamente, competiría a nivel nacional. Y menciono lo de supuestamente porque luego no fue así. Según la versión oficial la grabación fue enviada tarde desde los estudios de Ciudad Real a los de RNE en Madrid y llegó ya fuera de plazo por lo que no pudo competir con el resto.

También este grupo de pequeños actores representó la obra en tres ocasiones en el mes de junio de 1978. La primera fue el sábado, día 10 a las 19:00 h. en una fiesta escolar que se desarrolló en el patio de su colegio (Lanza 09.06.1978); la segunda en un festival escolar fin de curso celebrado a mediados de junio, tras la inauguración del nuevo edificio del colegio del Cristo, en las instalaciones del Centro Obrero (Círculo de Artesanos y Obreros en esa época) de Miguelturra (Lanza 17.06.1978) y la tercera, unos días después, en otro festival escolar celebrado en el salón de actos de la biblioteca municipal de Pozuelo de Calatrava (Lanza 20.06.1978). En todos ellos participaron los colegios “José María de la Fuente", de Pozuelo de Calatrava; "Pérez Molina", de Ciudad Real y "XXV Años de Paz" y "Santísimo Cristo", de Miguelturra y contaron con la asistencia de autoridades y numeroso público.

La obra seleccionada para ser representada fue una adaptación del cuento titulado Una historia de trapo de Lolita González y el cuadro escénico estuvo integrado por los niños Javier, Jesús Ramón, Carlos, José Andrés, Juan Antonio, Serafín, Saturnino y Rafael. Al frente de todos ellos, su profesor de lengua Ángel Batrina Lozano

Tanto del concurso como del festival se hizo eco el Diario Lanza (17.06.1978) en una noticia firmada por el corresponsal en Miguelturra Félix Abundio García en la que también entrevistó a dos de los pequeños actores: Javi y Jesús Ramón.

Valga este relato como un pequeño homenaje a todos ellos.

LA BODEGA DE FRANCISCO MAYORGA. MIGUELTURRA 1916

 Francisco Mayorga Calcerrada fue un industrial afincado en Miguelturra durante el primer cuarto del siglo XX. Tenía una bodega, una fábrica de alpargatas y también se dedicaba a la exportación de vinos, aceites y cereales.

En 1916 figuraba en la lista de los 56 mayores contribuyentes de Miguelturra con derecho a elegir compromisarios para las elecciones de senadores, en concreto estaba en el lugar 39 con una cuota de 148,80 pesetas (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real 07.02.1916)

Conocemos algo de él, de su actividad y de su bodega gracias a un reportaje que le realizó Enrique Lérida, redactor de la revista Vida Manchega, en 1916.

Tenía dos hijos, Amable y Francisco, que en esos momentos estaban estudiando Bachillerato y le define el periodista como “un hombre correcto, muy trabajador… y entusiasmado por su profesión” y también comenta “que con el fruto de su perseverancia se ha alzado en Miguelturra, montando bodegas que ya exportan sus vinos muy lejos de la Mancha.”

Con respecto a las instalaciones y las dependencias de la bodega, inaugurada pocas fechas antes, las define como “amplias y adecuadas a su fin”.

Con respecto a su forma de trabajar, explica Lérida que trata de dar facilidades a los cosecheros de la uva para que lleven su cosecha a esta bodega sin tener que desplazarse a otros pueblos lejanos que implicaban gastos importantes en transporte y que ofrecían muy poco precio por el fruto; a lo que añade que “buena prueba de la feliz apertura de estas bodegas, es que todos han acudido a depositar en los grandes lagares del Sr. Mayorga su recolección salvándose las exigencias a que eran sometidos en centros vinícolas de fuera.”

Francisco Mayorga opina que en La Mancha aún se pueden producir muchos miles de hectolitros de vino más, pues “no se limitan los viñedos a los pueblos de Alcázar, Tomelloso, Manzanares, Criptana, etc. sino que también se extiende la plantación en grande escala con resultados positivos a los productivos términos de Miguelturra, Carrión, Ciudad Real, Malagón, Argamasilla, Almodóvar etc.” A lo que añade, hablando de su actividad exportadora que “La Mancha debe especializar sus vinos y también sus aceites, pues requieren muy poca mejora para abrirse paso franco en el extranjero, donde ya los conocen algo.”

Como conclusión, Enrique Lérida añade que “el señor Mayorga hace de Miguelturra abastecedor de vinos de los grandes centros importadores de España.” Y que Miguelturra debe reconocerle haber “puesto en vías de engrandecimiento la industria vinícola local.”

Desgraciadamente, a Francisco Mayorga los negocios no le fueron tan bien como presagiaba y, cuando falleció en 1921, según atestigua el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 31.08.1921, los acreedores promovieron un juicio “ab intestato” (se produce cuando no existe testamento) para poder subastar el vino que tenía en las bodegas de Miguelturra. Era el siguiente:

- En el sótano de Ia bodega del Pirrao, en la calle del Ramo: Siete tinajas que contenían sobre 1100 arrobas de vino blanco.

- En la bodega de D. Lope Roldan, en la calle del Cohombro, diecisiete tinajas con 2700 arrobas de vino blanco.

- En la bodega del propio Francisco Mayorga diecisiete tinajas con 4050 arrobas de vino blanco.

Sus bienes también acabaron subastados (El Pueblo Manchego 03.11.1922)

El autor del reportaje, Enrique Lérida Rubio, fue redactor gráfico y literario de la revista Vida Manchega. Posteriormente montó una papelería-Librería en la calle Toledo de Ciudad Real. En los años cincuenta del siglo XX la trasladó a la calle General Aguilera donde permaneció, regentada por sus hijas tras su fallecimiento en 1961, hasta 1985.

Publicó, desde 1929, la Libreta geográfica y estadística, y de curiosidades diversas de la provincia de Ciudad Real en la que ofrecía los nombres de todos los barrios y calles de la capital con sus entradas y salidas y otros nombres antiguos, así como los anejos, aldeas, caseríos y lugares cercanos a Ciudad Real y sus distancias de otras capitales por ferrocarril y carretera. Respecto a la provincia, se detallaban el escudo, partidos judiciales, anejos, obras públicas, estadísticas comparadas de extensión, población enseñanza y fuentes de riqueza, además de relaciones de las localidades más destacadas en diversos órdenes, lugares notables o pintorescos, industrias más importantes, curiosidades, tradiciones y mil detalles más que hacían la obrita -así "obrita" la llamaba humildemente el propio autor y editor sumamente atractiva, útil y de lectura fácil.

La publicación Vida Manchega fue una revista literaria e ilustrada, pero también de información general, con profusión de información gráfica de las provincias de Ciudad Real, Albacete, Toledo y Cuenca. Comenzó a publicarse en Ciudad Real el siete de marzo de 1912, aunque inicia su numeración el cuatro de abril, siendo su fundador, propietario y director artístico Enrique Pérez Pastor, en cuya imprenta y taller de grabado se estampaba, y el director literario, el maestro y escritor Isaac Antonio Vicente.

Además de textos de creación literaria (en prosa y en verso), de ciencia, arte, patrimonio arquitectónico, escultura, bibliografía, ofrece otros de la vida oficial, social y cultural, y sobre educación, industria, minería, comercio, agricultura, reforestación, tradiciones, carnavales, fiestas, semana santa, sucesos, teatros, toros, etc., tanto de la vida de las capitales como de destacados pueblos manchegos, a través de gacetillas, comentarios, crónicas, o reportajes.

El número 255 es el último de la colección y corresponde al diez de julio de 1920. Este mismo año y con el mismo título comienza a publicarse y a imprimirse en el taller de Enrique Pérez Pastor un diario vespertino independiente de carácter republicano, hasta 1932.


Fuentes:

Vida Manchega 10.11.1916 (reportaje e imágenes)

Efemérides Manchegas de Antón de Villarreal Diario “Lanza” 27.12.1970 

Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España. Vida Manchega


MIGUELTURRA EN OBRAS LITERARIAS Y PUBLICACIONES - LA SOIRÉE DE LOS SEÑORES DE MACACO DE SEBASTIÁN DE MOBELLÁN

 “En la cuarta plana: «Parece que el célebre y humanitario Sr. de Macaco saldrá electo diputado por unanimidad en el distrito de Miguelturra.»

—Pero Ruperto, ¡si ni sabes dónde está ese pueblo!

—Ahí del mérito.”

Este es el fragmento del relato corto titulado La soirée de los señores de Macaco, escrito por Sebastián de Mobellán en la que aparece el nombre de Miguelturra y lo hace, como ocurre en muchas publicaciones de esa época, con un sentido cómico.


Ruperto Macaco es un comerciante que había estado en Cuba haciendo fortuna (a base de malas artes) y ahora, en Madrid quiere ascender en la escala social durante el reinado de Amadeo I de Saboya. Para ello acuerda con un periodista conocido suyo que publique en su diario que Ruperto Macaco va a donar gran parte de su fortuna para fines humanitarios (algo que no es cierto). Y así lo hace, se inventa un artículo con todo tipo de falsas alabanzas, entre ellas, la que se refiere a su futura elección como diputado por el distrito de Miguelturra. Para publicitar más su candidatura a noble, organizan una cena nocturna (soirée) en la que intentan invitar a la nobleza madrileña. En realidad, no va casi nadie perteneciente a esa nobleza, pero se vuelven a inventar los títulos de las personas presentes y con todas estas estratagemas consigue finalmente que lo nombren marqués. La “moraleja” en este caso no es nada moral (valga la redundancia): se puede conseguir cualquier cosa deseada a base de engaños, trampas, subterfugios y triquiñuelas.

Este relato es uno de los muchos que aparecen en el libro Madrid por dentro y por fuera. Una guía para incautos; publicado y dirigido en 1873 por Eusebio Blasco, autor dramático, poeta, narrador y periodista muy conocido a finales del XIX tanto por sus escritos en el periódico político-satírico Gil Blas, como por ser el fundador de la revista Vida Nueva.

El volumen está compuesto por colaboraciones de hasta 37 literatos, periodistas o autores dramáticos (entre ellos Pérez Galdós) que llegaron a componer un cuadro de cuarenta y seis artículos costumbristas que constituían una guía por los lugares y aspectos más significativos de la capital de España; ofreciendo un interesantísimo fresco de la vida madrileña en el último tercio del XIX, en un tono ligero y periodístico que sobresale por el sentido del humor.

No son muchos los datos que se conocen del autor del artículo en el que menciona a Miguelturra. Su nombre completo es Sebastián Fernández de Mobellán, conde de Casa Fiel. Fue periodista, escritor, funcionario de los ministerios de Estado, Gobernación y Fomento y cónsul español en diversos países. Como periodista trabajó en los periódicos madrileños La Patria (hacia 1850) y La Verdad (1862).

Entre sus obras están Cuestión de Méjico (1857), Sobre la necesidad de reformar y proteger el teatro español (1860), Memorias mejicanas (1862), Teatro Nacional (1864) y Jerusalem: viaje pintoresco, romántico y caprichoso por Grecia, Asia Menor, Tierra Santa ... (1876). También colaboró en las obras Napoleón en España Drama en tres actos y en verso (1856) y la que nos ocupa, Madrid por dentro y por fuera. Guía de forasteros incautos (1873). Además, tiene publicadas cuatro cartas: a Manuel Catalina (1871) a Francisco A. Barbieri (1872) y dos a Juan Eugenio Hartzenbusch (marzo y junio de1872).

Se jubiló en 1891 desconociéndose la fecha de su muerte.

 

Fuentes:

-          Madrid por dentro y por fuera. Guía de forasteros incautos /Eusebio Blasco / Edición de María Ángeles Ayala, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva Universidad de Alicante, 2008.

-          Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX / Manuel Ossorio Bernard, Madrid, 1903

"MÁSCARAS Y SILENCIOS: EL CARNAVAL DE MIGUELTURRA BAJO LA (NO) MIRADA DE LA PRENSA ESCRITA (1845-1980)”

Texto completo de la conferencia con el mismo título celebrada el 22 de febrero de 2025 perteneciente a las III Jornadas Culturales del Carnaval de Miguelturra.

Consideraciones generales:

- El motivo de elegir estas fechas es porque de 1845 data la primera noticia hasta ahora conocida en la que se menciona el carnaval de Miguelturra en la prensa escrita. En cuanto a 1980 como fecha final es porque en esta fecha, con la implicación del ayuntamiento y su área de cultura (desde abril de 1979 con el primer ayuntamiento democrático encabezado por Román Rivero, siendo Julián Arévalo el concejal de cultura) y la creación de la asociación de Peñas (desde diciembre de 1981), el carnaval va a evolucionar, aun manteniendo su base en la máscara callejera, de un carnaval “anárquico” (salvo los bailes de sociedad en los distintos centros) a un carnaval organizado con elementos que fueron naciendo en esa época y son ya muy conocidos hoy en día como el cartel (1980), los desfiles de piñata (1980), los programas (1981), las máscaras mayores (1981), el rey del carnaval (1982), los pregones (1982), el concurso de fruta en sartén (1984)…

- En cuanto al título la palabra silencio se debe a que, aunque parecen muchas noticias vistas todas juntas, en realidad se producen en más de 130 años, por lo que si hacemos una media son realmente pocas. Y las máscaras porque, como veremos, a pesar de prohibiciones y problemas, nunca dejaron de existir en Miguelturra.

- Las publicaciones periódicas iban dirigidas a un público determinado. Fundamentalmente, y aunque suene a obvio, a personas que sabían leer y que tenían cierta capacidad adquisitiva para poder comprar los periódicos. Es de sobra conocido que durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX, en general, la cultura y la educación estaban reservadas a una parte de la sociedad, la que tenía cierta riqueza. El analfabetismo alcanzaba unas cotas extremas que, con el paso de los años, ya muy metidos en el siglo XX, fueron disminuyendo. Para hacernos una idea, según refleja Domingo Clemente en su “Guía de Ciudad Real", en Ciudad Real capital el 71% de la población era analfabeta en 1869, cifra que en las poblaciones rurales alcanzaba al 85% de la población; en 1900 aún lo era el 60% o el 40% en 1930, siendo el 15% en 1960 y sobre el 8% en 1980.  Por lo tanto, durante gran parte de todos estos años que nos ocupan la lectura de los periódicos estaba reservada a personas de la clase alta y a ellos iban destinadas sus noticias como es lógico. De ahí se puede considerar normal que esas noticias se hicieran eco de, por ejemplo, los bailes la alta sociedad, pero no de las celebraciones del pueblo llano.

- Cada publicación ha tenido y tiene una línea editorial, unos intereses políticos, religiosos, económicos, etc. que reflejan en cada una de sus noticias y editoriales. Como es lógico, también se reflejan en las publicaciones los problemas políticos, sociales y culturales de cada época.

- Durante todas las épocas, pero especialmente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, existieron muchas publicaciones monotemáticas que solamente hablaban de una determinada línea o afiliación política o de determinados oficios como la agricultura, la ganadería, etc. No trataban temas de interés general o de otra índole salvo de lo que les afectaba directamente.

- Por regla general hubo una falta de corresponsales en Miguelturra de las distintas publicaciones provinciales y, especialmente, de las editadas en Ciudad Real capital (con alguna excepción que trataré en su momento), algo que disminuye drásticamente la posibilidad de obtener información de los acontecimientos ocurridos en la localidad, salvo cuestiones trágicas o polémicas y mucho menos de celebraciones festivas de carácter profano como es el carnaval.

El carnaval de Miguelturra en la prensa:

La primera mención conocida hasta la fecha del carnaval de Miguelturra aparece durante el reinado de Isabel II (1833-1868) el 12 de febrero de 1845 en El Católico (1840-1857) que está considerado como el primer periódico de afiliación carlista y, por tanto, de carácter católico militante y representante del absolutismo teocrático. En él, dentro de la crónica religiosa, hace mención a las “Solemnes Cuarenta Horas que se han celebrado en Ciudad Real…  Mientras que los modernos y flamantes españoles se divertían muy a su sabor, en las grandes capitales y en otros pueblos que no son capitales, con los gentílicos y bulliciosos bailes de máscaras, inmundas bacanales etc.”. Como postdata de esta noticia el autor afirma que el jefe político ha instado al vicario eclesiástico para que el orador del primer día en ciudad Real que repitió en Miguelturra el tercer día de carnaval no vuelva a ejercer como tal.

El 27 y 28 de febrero de 1849 aparecen las siguientes noticias conocidas sobre el carnaval churriego en El Clamor Público (1844 – 1864) que fue un periódico progresista de carácter agresivo y polemista, muy enfrentado a los gobiernos moderados. En ambas explican la simulación de un ahorcado como parte de la celebración profana del carnaval en lo que también puede ser un antecedente de “los judas”, con gente disfrazada de frailes, otras de familiares que disimulaban llorar, con toques de tambor y gran asistencia de público, expectación y algarabía general. Por cierto, dice el autor de la noticia que es “costumbre de tiempos seculares” lo que ya puede dar una idea de la antigüedad de este tipo de celebraciones.

Ya dentro del sexenio revolucionario (1868-1878) hay una publicación muy curiosa por su título y que puede inducir a duda. De enero a marzo de 1873 se publicó en Ciudad Real un periódico llamado El Carnaval, su director fue Ceferino Sauco Díez que fundó esta publicación tras licenciarse en farmacia. Luego dirigió también los periódicos La Libertad, El Manchego y El Labriego (periódico de cuya puesta en marcha tuvo la responsabilidad el ilustre miguelturreño Francisco Rivas Moreno). Destacó en la epidemia de cólera de 1885 regalando medicamentos y retirando cadáveres de las calles para darles sepultura y evitar contagios. Luego llegó a ser gobernador civil de varias provincias, diputado y alcalde de Ciudad Real. También fue fundador de la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real. La duda que surge acerca de esta publicación es sobre su temática (desgraciadamente no he encontrado ningún dato más aparte del título, director y fecha de publicación). En una época en la que abundaban las publicaciones satíricas podría tratarse de una de ellas, pero dadas las fechas de publicación podría ser también referente a la festividad del carnaval. La personalidad y el historial del director en su época de madurez no hace pensar en ninguna de las dos opciones, aunque al ser en su juventud, cualquiera de ellas podría ser válida.

En 1877, el 17 de febrero hay una noticia en La Correspondencia de España (primer periódico que inicia el periodismo de empresa en España como diario vespertino de carácter nacional estrictamente informativo e independiente de los partidos políticos y que se mantuvo entre 1860 y 1925) en la que habla que en Miguelturra hubo carreras de caballos, descabezos y música el miércoles de ceniza, actividades estas ligadas durante muchos años al carnaval.

Durante el reinado de Alfonso XII (1875-1885) no se conoce noticia alguna en prensa sobre el carnaval de Miguelturra, pero si durante el de Alfonso XIII en su minoría de edad (1885-1902). Como curiosidad, en esta ápoca se editaron tres periódicos en Miguelturra, todos ellos especializados en una sola temática, por lo que no se conoce ninguna noticia sobre el carnaval: La Juventud Leal (1888-1892) de ideología carlista, Los Soldados de Cristo (1891) con ideología integrista católica y Heraldo de La Mancha (1899)

El 20 de febrero de 1887 aparece en El Liberal de Alicante (1886 – 1907) una noticia que habla de que en el baile del carnaval del Teatro el Principal hubo “muchas comparsas animadas y divertidas” entre ellas “las de Miguelturra que vestían el traje de amazonas”. No existe ninguna mención más. Cabe interpretar que una comparsa de Miguelturra, por algún motivo, estuvo en el carnaval de Alicante este año.

En 1898, en el periódico La Juventud Torralbeña (1897-1898) que fue un semanario independiente que se imprimía en Ciudad Real y se distribuía en Torralba de Calatrava aparecen dos noticias sobre el carnaval de Miguelturra, el 19 y el 26 de febrero de 1898. En la primera, habla de la preparación de los trajes por parte de las mujeres, de la gran duración de los bailes o del flirteo que se producía bajo las máscaras. En la segunda habla de la poca vistosidad de los bailes que se hacían en el “Centro de la Amistad” y en el “Círculo Liberal”, de las bromas “ingeniosas y chirigoteras” y de la celebración del ya mencionado descabezo. De ambas noticias se extrae que el carnaval estaba muy asentado en Miguelturra y que contaba con gran respaldo popular

En 1913 se publicó en Miguelturra un nuevo diario, Vida Labriega, especializado en el mundo del campo. No se conoce ninguna noticia referente al carnaval publicada en este periódico. 

Pero el diario que asumió el protagonismo en las siguientes etapas históricas, el reinado de Alfonso XIII (1902- 1930) y la Segunda República (1931- 1936) fue El Pueblo Manchego (1911-1937), periódico de mayor difusión provincial de la época que estuvo vinculado desde sus inicios a la jerarquía católica ya que su fundador fue Javier Irastorza Loinaz, secretario del obispo y, desde 1915, sexto Obispo-Prior. En agosto de 1915 pasó a ser propiedad de los hermanos Demetrio y Ricardo Ayala que, en 1920, lo traspasaron al presbítero don Miguel Ruiz que luego sería conocido popularmente como «el cura del Pueblo Manchego». Entrada la II República, en 1932, pasaría a ser gestionado por la Confederación Española de Derechas Autónomas (C.E.D.A.). Incautado por el Frente Popular en julio de 1936, se publicaría sólo un año más.

Es curioso el tira y afloja que tuvo este diario con el carnaval. Por un lado, lo criticó duramente, pero por otro, informaba de los actos y del buen ambiente, en general, con el que se desarrollaba la fiesta profana, especialmente en los bailes de sociedad. Evidentemente las noticias sobre el carnaval religioso fueron más habituales, pero la primera noticia sobre el carnaval profano de Miguelturra aparece en la edición del 4 de marzo de 1911 en la que destaca que el carnaval “ha transcurrido con regular animación y sin incidentes… y armonía en conformidad con la nobleza y sensatez que en estos días caracteriza a este honrado pueblo, hijo del trabajo”. Noticias como esta, y en el mismo sentido, aparecen también en distintas ediciones de los años 1913, 1914, 1917 y 1920, que reflejan la existencia de un carnaval muy vivo.

Durante este tiempo, en el mismo diario aparecen muchas críticas al carnaval, así como solicitudes para que sea prohibido; aunque llama la atención que la mayoría, no es por motivos religiosos, sino por temas políticos: el país está en crisis, la gente pasa hambre, está en guerra con Marruecos y no hay gana de fiestas. Ese argumento lo esgrime en la edición del 30 de enero de 1918 y en la del 4 de febrero del mismo año. La vuelve a repetir el 17 de enero de 1921 (año en el que en Ciudad Real se prohíben las caretas en las vías públicas) o el 4 de febrero de 1922.

Pero el carnaval siguió su curso y antes que, en 1929, durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), se dictara que los días de carnaval pasaban a ser laborales (solo se permitía en los dos domingos), el 24 de febrero de 1928 encontramos una noticia en la que se destaca la animación en Miguelturra en los días del carnaval y nos habla, por primera vez, de la calle Ancha como epicentro del mismo. Eso sí, las máscaras las califica como “de poco gusto y originalidad”, coletilla muy empleada en las publicaciones durante muchos años.

Ya en la época de la Segunda República (1931-1936), en la edición del 7 de marzo de 1935 nos habla del carnaval profano que se ha desarrollado en Miguelturra en el que se vieron “en las calles y plazas máscaras, comparsas, murgas y estudiantinas a granel” y con los bailes que “han superado a otros años en derroche de disfraces y buen humor los celebrados en los Círculos Republicano, Centro de Cultura, salones, Escuela y Circulo Obrero, dándose cita en los salones, artísticamente adornados, lindas y encantadoras muchachas que con sus bromas y risas juveniles nos hicieron pasar horas de grata recordación”. Es llamativo la cantidad de lugares que menciona en los que se desarrollaban bailes y se sigue extrayendo de la noticia la gran participación que mantenían los carnavales.

Destacar que durante esta época existió una publicación, Vida Manchega (1921-1932), que fue una revista literaria e ilustrada en la que se pueden ver muchas imágenes de distintos carnavales de la provincia, pero ninguna del de Miguelturra. Esta ausencia se pueda explicar si leemos el artículo publicado en el número 235 de la revista firmado por su redactor jefe, José Saráchaga y la opinión que tiene del pueblo y, especialmente, de su clase política (Miguelturra en 1919 bajo el prisma del periodista José Saráchaga. Blog El Eco de Miguelturra. Enero 2025).

Como es lógico, durante el periodo de la Guerra Civil (1936-1939) desaparece cualquier noticia sobre el carnaval, a pesar que los miguelturreños se las apañaron para seguir con él, aunque de forma muy particular y restringida como es lógico.

No fue así en la siguiente etapa histórica, la Dictadura de Franco (1939-1975). Bien que intentaron que no se celebraran ya que desde 1937 los carnavales estaban suspendidos y, desde 1940, prohibidos, pero dieron con un hueso difícil de roer.

En esta época el periódico por antonomasia en la provincia fue el diario Lanza (1943- actualidad) que fue fundado el 20 de mayo de 1943 y editado por el Consejo Provincial de Ordenación Económica (en íntima relación con la Jefatura Provincial del Movimiento). En 1951 el jefe provincial de Falange Española Tradicionalista y de las JONS envió una comunicación a la Diputación ofreciendo la propiedad de Lanza a la institución provincial. Desde esa fecha es propiedad de la Diputación Provincial de Ciudad Real. En este traspaso la Diputación tuvo que aceptar firmar un documento en el que se le exigía la línea política, moral y ética que debía seguir; algo que mantuvo hasta la instauración de la democracia.

En tiempos en los que el carnaval estaba prohibido por ley, las primeras noticias publicadas en este diario no podrían ser otras que referentes a esta prohibición. Así, pocos días antes de la celebración del carnaval, y prácticamente todos los años de la dictadura aparecía una nota en la que desde el Gobierno Civil se recordaba esta prohibición: “Suspensión de fiestas y bailes de carnaval” rezaba un titular en la edición del 04/02/1948. Aunque en todas ellas se especificaba que sí que estaban autorizados los bailes “que periódicamente se vienen celebrando en las distintas localidades”, eso sí, debía dar el visto bueno de forma expresa el propio Gobierno Civil. Si pensamos en el tipo de personas que podían permitirse el lujo de ir a esos bailes llegaremos al motivo de su no prohibición.

Además, abundaban en este diario artículos en contra del carnaval, tratando de convencer de todo lo malo que este conllevaba. Son ejemplos el titulado Todo el año es carnaval (11/02/1948) de Miguel García de Mora, la editorial El carnaval (22/01/1953), Ni ñoños ni paganos (30/01/1959) de Carlos María San Martín, ¿Todavía hay carnaval? (31/01/1959) de C.C.G., El eterno carnaval de la vida (19/02/1966) de Carlos María San Martín. El Carnaval (2102/1969) de A.R.J., Carnaval (12/02/1975) de D.N. Ramírez Morales…

La primera noticia sobre el carnaval profano de Miguelturra en el diario Lanza no aparece hasta el 09/02/1951, en un breve artículo junto a la noticia del carnaval religioso en el que se da cuenta que los bailes en el Centro Obrero y en el Casino han resultado “desanimados”, debido al mal tiempo y a los cortes de luz. Recordemos que los bailes si estaban permitidos bajo supervisión del Gobierno Civil. 

Pasarán bastantes años hasta la próxima noticia en este diario sobre el carnaval de Miguelturra, en concreto en 1973, pero unos días antes, Miguelturra y su carnaval fueron mencionados en un diario de ámbito nacional, fue en Pueblo (1940-1984), diario que era propiedad de los sindicatos verticales del régimen y que a finales de la década de los setenta, coincidiendo con la dirección de Emilio Romero, fue uno de los tres periódicos más importantes de la España franquista (tras ABC y La Vanguardia). Fue el 08/03/1973, en primera página y bajo el epígrafe de El Carnaval en la Mancha donde dice: “El Unicornio, el Cerdo, la Muerte, figuras de hoy y del ayer, mezcladas en colorido; máscaras goyescas, a la vez alegres y tremendas, corren estas fiestas del carnaval en numerosos pueblos de la Mancha: Villafranca de los Caballeros, Miguelturra, Malágón, Almadén”. En páginas interiores el reportaje se centra solamente en el carnaval de Herencia. Por cierto, uno de los periodistas enviados fue Jesús María Amilibia que luego, en los años 80, fue muy popular por presentar varios programas en TVE.

En la introducción comenté la ausencia de corresponsales en Miguelturra en los diferentes periódicos con una excepción. Esta excepción se produce en el Lanza donde, desde 1972, ejerce como corresponsal en Miguelturra Félix Abundio García Sánchez. Era funcionario del Ayuntamiento de Miguelturra y su primera crónica, sobre una exposición escolar de alumnos del “XXV Años de Paz” la realizó en la edición del 16 de junio de 1972. Desde 1975 se especializó en las crónicas de los partidos que disputa como local el C.D. Miguelturreño (fundado ese mismo año). Falleció a los 66 años a primeros de agosto de 1984 y su última crónica fue el 5 de junio sobre el partido C.D Miguelturreño – San Fermín, último de la temporada de 1ª Regional Preferente Grupo I con una noticia – rumor que podría ser una bomba: el C.D. Miguelturreño podía ser filial del Manchego la siguiente temporada; afortunadamente nunca se cumplió. Además del fútbol, cubrió otro tipo de noticias locales, la mayoría de índole cultural como actividades del colegio “XX Años de Paz” (luego Pradillo) y noticias que provenían del área de cultura del primer Ayuntamiento democrático cuyo concejal era Julián Arévalo. También publicó, es esta época de dictadura, dos noticias sobre el carnaval, al que mencionaba de un modo muy curioso.

La primera de ellas la encontramos en la edición del diario Lanza del 15/03/1973 y junto a dos fotografías del carnaval y la noticia de la construcción del que sería el complejo del “Jani” habla sobre las “fiestas tradicionales” celebradas recientemente en Miguelturra “coincidentes con las suprimidas del carnaval”. Como decía, es muy curiosa la forma de referirse al carnaval como fiestas tradicionales que sustituyen al carnaval, ya que en Miguelturra nunca he oído utilizar esta denominación. Si, por ejemplo, en el carnaval de Cádiz (se tuvieron que llamar así e incluso, durante bastantes años, cambiar de fecha a mayo para poder disfrutarlo), lugar en el que seguramente se inspiraría el autor para utilizar esa expresión con la única intención de salvar la censura y no tener problemas, porque, evidentemente todo el mundo sabía que hablaba del carnaval. En la noticia destaca que “habían estado animadísimas… concurridas por muchas personas de Ciudad Real y pueblos limítrofes; viéndose por las calles y plazas varias comparsas musicales, ataviadas con trajes mejicanos y, cómo no, también una carroza simulando el programa de televisión Un. dos, tres… Los bailes que se celebraron en el casino y círculo de Artesanos y Obreros, estuvieron concurridísimos, reinando alegría y buen humor… en resumen, han sido unos días de esparcimiento...”

En el año siguiente, el 01/03/1974, Abundio publica otra noticia del carnaval de Miguelturra siguiendo el mismo modelo anterior que tituló: “Con gran brillantez y esplendor se celebraron las fiestas tradicionales”. En ella destaca que el domingo de carnaval apenas había lugar para el estacionamiento de los coches debido a la gran cantidad de personas que se desplazaron desde la capital y pueblos limítrofes. También habla de la gran animación y concurrencia a los bailes del casino y centro Obrero, así como hace un guiño al que, posteriormente, sería nuestro primer rey del carnaval, José Gornés, del que alaba su “euforia y alegre juventud derrochada… por las calles, casinos y bares, siendo un hombre incansable en este tipo de diversiones”

Unos días antes, el 22/02/1974 hay un artículo en el Lanza del escritor y poeta de Campo de Criptana, José González Lara, titulado “El carnaval y la foca” donde, de forma muy sutil, analiza y justifica el carnaval profano. José fue posteriormente el primer pregonero de nuestro carnaval en 1982.

Es bastante obvio que, durante todos estos años de prohibición, en Miguelturra… se siguió celebrando el carnaval, con algún alcalde destituido por permitir la fiesta, con persecuciones a la carrera de máscaras que contaban con la complicidad de los vecinos para escabullirse, con pago de multas, etc., pero el carnaval seguía muy vivo y cada vez contaba con más participación ciudadana. Y esto se conocía en el resto de la provincia, pero en la prensa, debido a la censura dominante, no lo podían decir explícitamente, por lo que lo hacían a través de insinuaciones. En la edición del diario Lanza del 10/03/1949, en una crónica sobre Fuente el Fresno, el autor se alegra que en esa localidad solo se celebró la festividad religiosa “mientras en otros sitios se lanzaban voces de no me conoces”. 

En el año 1966 había nacido un nuevo periódico en Ciudad Real, La Hoja del Lunes (1966-1983) que perteneció al grupo de periódicos editados por las asociaciones de prensa provinciales. En Ciudad Real estuvo dirigida por Cecilio López Pastor y, como su nombre indica, solamente salía los lunes. La mayor parte de la información era deportiva, pero había espacio para otras noticias y editoriales o artículos de opinión. En él hubo varias alusiones al carnaval de Miguelturra, especialmente en una sección titulada “La Plaza del Pilar” firmada por C. (Cecilio López Pastor) en la que, a modo de editorial, comentaba distintas cuestiones de actualidad.

Así, en la edición del   09/02/1970 podemos leer que los jóvenes de Ciudad Real durante los carnavales “se llegaron a otros pueblos donde las reuniones sociales están más animadas … ustedes nos entienden”. En la del 22/02/1971 leemos: “Con febrero ha llegado el carnaval, fiesta que, si en muchos lugares de por aquí ha quedado reducida a los bailes de sociedad, no falta tampoco alguno bien próximo, donde el consabido a que no me conoces es la coletilla para pasar un rato distraído y animado”. En la edición del 14/02/1972 aparece el siguiente texto: “Ayer fue domingo de carnaval. Aquí en Ciudad Real no se notó, pero si en los pueblos próximos donde los jóvenes salieron mañana y tarde para ver las máscaras y participar en los bailes” (aquí ya se reconoce abiertamente la existencia de máscaras). Ya el 17/02/1975, comenta: “Con motivo de la Piñata aún circularon no pocas máscaras por las calles de nuestros pueblos más carnavaleros y hasta algún mascarón, que hicieron pasar un buen rato a los nativos y visitantes que se desplazaron, con el aligüí del no me conoces. Y algunos se trajeron para la capital el cabello un tanto enmarañado y lleno de papelillos…”

Tras la muerte de Franco llegó el periodo de Transición democrática (1976-1982) y con él desapareció la prohibición del carnaval, aunque, oficialmente, continuó estando suprimido hasta 1978 inclusive, año en el que aparece la última nota acerca de esta prohibición en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real del 30/01/1978. El carnaval de Miguelturra vive también en este periodo una transición que empezará a tomar forma a partir del carnaval de 1980 con la aparición del primer ayuntamiento democrático (desde abril de 1979) y con la creación de la Asociación de Peñas (diciembre de 1981).

No obstante, las noticias sobre el carnaval de Miguelturra en los primeros años de transición no son muy abundantes.

Veinte mil kilómetros cuadrados (1975-1979) fue una revista trimestral de la Diputación Provincial de Ciudad Real, dirigida por Pedro Peral que trataba temas referidos a la propia Institución y aspectos culturales, históricos y socio-políticos de la provincia. En ella, en la edición de marzo de 1976, hay un artículo firmado de nuevo por nuestro primer pregonero, José González Lara, titulado “El carnaval sin diablo” primero de esta época en el que se nombra al carnaval de Miguelturra junto al de Herencia, manifestando que están “liberados de intención demoniaca”.

En La Hoja del Lunes del 01/03/1976 se vuelve a incidir en la masiva presencia de ciudadrealeños en el carnaval de Miguelturra. El 21/02/1977 menciona el mal tiempo en ese año que redujo la presencia de visitantes en Miguelturra “cuyos carnavales tienen fama por esta comarca”

El diario Lanza en esta época, al privatizarse los llamados medios de comunicación social del Movimiento, quedó como uno de los pocos casos de diarios bajo titularidad pública al seguir dependiendo de la Diputación Provincial, aunque ya liberada de las normas de la época histórica pasada. La primera noticia sobre el carnaval de Miguelturra en la transición aparece en la edición del 04/02/1978 en la que Eduardo Muñoz Martínez (miguelturreño de nacimiento, que ya colaboraba con este diario y que, posteriormente, tomó la corresponsalía de Miguelturra tras el fallecimiento de Abundio) en una sección titulada “Estampas de Miguelturra” publicó un artículo sobre el carnaval bajo el epígrafe de “El alma del carnaval” dedicado a José Gornés. En él, alababa su figura y su persona, mencionaba a dos de sus fieles acompañantes carnavaleros, Herminio Gornés y Félix Ramos, a la calle Paquito León (actual calle Carnaval) como epicentro de la fiesta, destacaba los bailes del Centro Obrero y que el carnaval churriego, tras algunos vaivenes “está llegando otra vez a la cumbre”.

En La Hoja del Lunes del 6 de febrero del mismo 1978, de nuevo en la sección “Plaza del Pilar”, se rememora los antiguos carnavales reconociendo lo que todo el mundo sabía, que habían existido en Miguelturra durante la prohibición y, además, contaban con gran popularidad y participación: “Y aunque el carnaval estuvo prohibido, siguió perviviendo en las últimas décadas en algunos pueblos de la provincia. Bien cerca de la capital, en Miguelturra, se celebraba con gran animación callejera y luego por la noche en los bailes llamados de sociedad...”. Al año siguiente, en 1979, en la edición del 26 de febrero critica la falta de carnaval en Ciudad Real y el “exilio” de sus habitantes al carnaval churriego, reconociendo que “Miguelturra, como siempre, habrá visto sus calles paseadas por numerosos vecinos de la capital en busca de la broma de las máscaras, que allí nunca faltan”.

Conclusión: 

Parafraseando el inicio de los cómics de Astérix “Estamos en el siglo XX después de Jesucristo. En toda España no se celebra el carnaval ¿En toda? ¡No! Un pueblo poblado por irreductibles churriegos resiste, todavía y como siempre, al poder. Y es que desde tiempo inmemorial hubo un pequeño reducto en La Mancha en el que la fiesta del carnaval continuó año tras año sin observar leyes ni mandatos vigentes: Miguelturra.

El carnaval de Miguelturra nace del pueblo y en él siempre ha participado TODO el pueblo, dando igual los colores políticos, el sexo o la religión y la mayor parte de sus habitantes participó y participa como máscara callejera independientemente de los acontecimientos políticos, sociales o culturales que se han ido produciendo en cada época. Además han participado y participan todo tipo de personas, desde las más extrovertidas y dicharacheras hasta las más tímidas e introvertidas.

A pesar de las censuras, las prohibiciones e incluso los silencios de la prensa, las máscaras continuaron su inquebrantable camino por la línea temporal… hasta nuestros días.

El carnaval de Miguelturra también ha sabido ir evolucionando y adaptándose a cada nuevo tiempo. Así, el cambio producido a finales de la década de los setenta e inicios de la de los ochenta del siglo pasado con el impulso desde el ayuntamiento y desde la asociación de peñas del carnaval y trajo como recompensa primero, el nombramiento del carnaval como fiesta de interés turístico regional en 1983, luego el de fiesta de interés costumbrista y cultural en 1984 y, como colofón, el reconocimiento como fiesta de interés turístico nacional en 2018.

Fuentes:

- Ciudad Real y su Prensa: 1811-2021 / Isidro Sánchez. Ciudad Real. Serendipia. 2022

- El carnaval de Miguelturra durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX a través de su impacto en la prensa escrita / Francisco M. Peco. Revista de Investigación Malastardes. Asociación Cultural Malastardes. Septiembre 2023

- Carnaval de Miguelturra (página web oficial de la Asociación de Peñas del Carnaval de Miguelturra)

- Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España

- Biblioteca Virtual de Prensa histórica

- Biblioteca virtual del Centro de Estudios de Castilla La Mancha

- Imágenes: archivo personal y carnavaldemiguelturra.es


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