“CONÓCEME, CARNAVAL DE MIGUELTURRA. 40 + 5 ANIVERSARIO DE LA ASOCIACIÓN DE PEÑAS” DE BERNA MARTÍNEZ

El pasado 6 de febrero tuve la oportunidad de presentar el libro “Conóceme, carnaval de Miguelturra. 40 + 5 aniversario de la Asociación de Peñas” de Berna Martínez enmarcado en la programación de las IV Jornadas Culturales del Carnaval de Miguelturra; libro que viene a enriquecer el patrimonio bibliográfico y documental tanto de Miguelturra como de su fiesta emblema, el carnaval. Antes de la presentación intervino el presidente de la Asociación de Peñas del carnaval de Miguelturra, Diego Rodríguez y, tras ella, el autor del libro, Berna Martínez

Presentación

Antes de que Berna nos hable, voy a hacer una breve semblanza de su persona y su obra.

A Berna la mayoría lo conocéis, hijo del entrañable y añorado Paz, el del quiosco y de Pilar, hermano de María del Prado, marido de Esther, la chica del Chaplin, y padre feliz y orgulloso de Fran y César, sus dos hijos. Informático de profesión, aficionado a la fotografía, amante del asociacionismo y del deporte, por ejemplo, de las carreras de fondo, donde compartimos afición en el club local Fondistas de Miguelturra, del que también es presidente Diego Rodríguez. 

Pero, sobre todo, es un apasionado y un entusiasta del carnaval, pero no de cualquier carnaval, del carnaval de Miguelturra, el de su pueblo, el pueblo que le vio nacer y donde ha vivido y vive. En este carnaval ha participado desde que tiene uso de razón, pasando por la Peña El Jamón, por la charanga El Bufón, por la Peña La Cabra y por la peña Máscaras Mayores, porque hace un año fue proclamado, junto a Esther máscaras mayores del 2025. De hecho, por unos días aún son las actuales máscaras mayores. También pertenece, en este sentido, a la Asociación Histórico Cultural carnavaldemiguelturra.es, y es el responsable y diseñador de la web oficial de la Asociación de Peñas del Carnaval de Miguelturra, web imprescindible para cualquier amante o curios que se quiera acercar a nuestro carnaval.

Berna siempre ha disfrutado y disfrutará del carnaval, pero me da en la nariz que siempre va a tener un cariño y un recuerdo muy especial a una peña, no clandestina, sino oficiosa, que durante más de 30 años compuso con sus amigos. Nada más y nada menos que la peña La Agüela, que a saber por qué motivos no ha tenido a bien mencionar en el libro.

Todos estos son datos conocidos de Berna, pero quizás lo que mucha gente no sabe es que Berna es un poco cabezón, algo testarudo, tozudo y hasta obcecado, vamos, que es un pelín terco y, cuando algo se le pone en la cabeza, pone todo el empeño del mundo en conseguirlo. Que se le pone hacer un maratón, pues lo hace, que se le pone hacer un libro, también lo hace, que considera que ese libro hay que actualizarlo, pues actualizado queda.

Y precisamente este último libro es el que hoy presentamos “Conóceme, carnaval de Miguelturra. 40 + 5 aniversario de la Asociación de Peñas”; libro que trae una gran novedad, pues va a tener dos formatos, el físico y el digital.


El otro día, en la previa de estas jornadas culturales celebrada en la BPE de Ciudad Real, entre las muchas cosas interesantes de las que hablamos, estaba el tema de la evolución del carnaval, en el sentido de respetar la esencia, pero al mismo tiempo ir adaptándose a los nuevos tiempos para evitar quedar estancado y pasar al olvido. Este es un ejemplo claro de ello.

Quizás alguien piense que no ha pasado mucho tiempo entre la publicación del libro original y esta ampliación, pero teniendo en cuenta la rapidez con la que circula el mundo y sus acontecimientos, que en apenas 5 años hay 30 páginas de novedades con respecto al libro original y el hecho del nuevo formato digital, seguro que llegamos a la conclusión que esa ampliación era necesaria.

El libro en sí es un recorrido por la historia del carnaval de Miguelturra desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad. Pasando por las primeras noticias que se tienen de la fiesta; por los bailes en asociaciones, centros y casinos; por haberlo celebrado durante la dictadura a pesar de esta prohibido; por el paso del carnaval anárquico al institucional; por murales, pregoneros, reyes, carteles, concursos, jornadas culturales, embajadores, etc., etc. 

Por lo tanto, es un libro para recordar, pero también para conocer el presente de nuestro carnaval. Es un libro escrito con un lenguaje llano y entendible para llegar a todo el mundo por lo que resulta de fácil y amena lectura y que cuenta con una colección de imágenes espectacular (se nota su afición a la fotografía) en cuanto a la cantidad y a la calidad. En este sentido, recomiendo encarecidamente que, cuando tengan tiempo, se fijen en todas y cada una de las imágenes, en los rostros, en los detalles, en las ropas, en el espacio, en los lugares, en los edificios, en todo lo que rodea a cada escena. Seguro que hallan una forma de revisitar, de volver a vivir o incluso de vivir sin haber estado presente carnavales de tiempos pretéritos.

Por supuesto, también tiene un espacio muy especial para las peñas del carnaval de Miguelturra y en él, describe la historia de las que existen en la actualidad. También hay un listado para añorar aquellas peñas que existieron y ya no están y a las que quiero rendir un pequeño homenaje primero en forma de texto:

Eran peñas como esas Viejas Glorias que soñaban con el Siglo XXI; o esos Jóvenes Rebeldes, que tras estar abocados al Desastre lograban convertirse en Pioneros del Oeste que untaban de Betún sus botas mientras realizaban Artesanía Manchega sin hacerse ni Los Sopones ni Los Sofocaos. Las había también con componentes de mediana edad que lucían orgullosos y orgullosas en los desfiles de alta costura sus Chambras, Sombreros y Chisteras. Y, por último, otras fueron gran fuente de inspiración de numerosos poetas románticos para componer sus versos por sus sutiles y delicados nombres que sugerían belleza, encanto y elegancia; eran, como no, los Chotos Impotentes y los Calzoncillos Zurraspaos. 

Y luego en forma de coplilla:

En este Siglo XXI, Miguelturra es una locura,

ya no salen las Viejas Glorias luciendo su dentadura.

Lucían La Chambra de Artesanía Manchega con soltura.

Más tarde llegaban Los Jóvenes Rebeldes

Que iban disfrazados de Pioneros del Oeste

y se ponían El Betún de las botas en los mofletes.


Aquel desfile fue un desastre,

Los Sopones y los Sofocaos se confundieron de traje;

unos llevaban El Sombrero, los otros La Chistera,

¡parecían un entierro de la sardina de tercera!

"¡Apartad, Chotos Impotentes! El público les gritaba

¡que hoy no es miércoles de ceniza, sino domingo de piñata!".


¡Ay, qué risa en la calle, qué momento más salao!

Cuando el alhiguí estaba agachao,

se le rajó el pantalón y se vieron Los Calzoncillos Zurraspaos.


Para finalizar, e insistiendo con las coplillas carnavaleras le voy a dedicar unas a Berna, aunque al final me han salido un poco al estilo Gloria Fuertes. 

Para los entendidos se trata de unas estrofas de cuatro versos, de arte mayor, de métrica libre, con rima consonante y que siguen el esquema AABB.

Espero me perdone alguna vez, y que también lo hagáis todos vosotros y vosotras por tener que aguantarlas. ¡Ahí van!

En Miguelturra vive el Berna que es leyenda de la fiesta,

que lo mismo te corre un maratón que te da la siesta,

con su cámara al cuello retrata cada momento,

porque el Carnaval lo lleva muy grabado dentro.


Pero no se crean que el Berna es solo un hombre ilustrado,

que en el grupo de "La Agüela" ya lo hemos visto liado.

Cuentan que, a una presentadora, de esas de la televisión,

la invitaron a cerveza y a tapas de salchichón.


El Berna en el mes de febrero era un espíritu errante,

desaparecía de casa, ¡no hay quien lo viera delante!

Esther lo buscaba en Google, ponía avisos en la radio,

mientras él estaba de juerga, ¡ese era su único horario!


Solo asomaba la cabeza el domingo, muy formalito,

para llevar a sus hijos al carnaval infantil... ¡qué bonito!

Pero el resto de días, se volvía invisible,

desaparecía de casa, ¡su juerga era algo increíble!


Y para ir bien pintado, no se cortaba ni un poquito,

se presentaba disfrazado en el trabajo de su amorcito.

Esther, con mucha paciencia, le perfilaba hasta la ceja,

mientras él ya estaba pensando a quién darle "bromeja”.


Una noche de locura, de esas que el Berna disfruta,

se vistió de Conejita de Play Boy, ¡con una percha absoluta!

Iba el tío con orejas, con colita y con tacón, 

moviendo con mucha gracia su pequeño pompón.


Pero en un descuido grande, entre el tumulto y la gente,

alguien por la espalda le hizo un robo sorprendente.

¡No le quitaron el móvil, ni el dinero, ni la estola!

¡A nuestra Máscara Mayor... le mangaron la cola!


Se quedó el pobre Berna con el traje "capao",

buscando el rabo de conejo por todo el “descampao”.

"¡Que me han dejado sin cola!", gritaba con desconsuelo,

mientras los de "La Agüela" se partían por el suelo.


¡Ay, Berna, presenta ya el libro en este foro!

que entre carreras y "Agüelas" nos tienes a todos locos.

Eres Máscara Mayor, corredor y de la fotografía, artista,

¡pero, por favor, vigila tu cola, no la pierdas de vista!


Muchas gracias


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