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PERALVILLO, UN PASEO POR EL CAMINO DE SU HISTORIA

Artículo realizado junto a José Nieto González publicado en el Nº 6 de la revista de la Asociación Malastardes de Miguelturra del año 2025.

Peralvillo, un enclave situado en el término municipal de Miguelturra, es un lugar con una rica y variada historia que se extiende desde la época del bronce, pasando por la época romana y hasta nuestros días. Su ubicación estratégica, su papel en la Edad Media y su posterior transformación han dejado una huella imborrable en el paisaje y la memoria de la región.

Su nombre tiene un origen incierto, es posible que tenga raíces prerromanas o romanas. La terminación "-villo" podría derivar del latín "villa", que significa "granja" o "asentamiento rural". Esto sugiere que la zona pudo haber sido un asentamiento rural romano o una villa agrícola. Aunque también hay otras teorías como que podría derivar de "Per-Arviello", un antiguo nombre de la zona o que podría estar relacionado con la abundancia de perales en la zona, o incluso, con un antiguo poblador llamado Pedro Albino. Al respecto, Pepe Romagosa en su “Esbozo histórico-geográfico de Peralvillo, reflexiones sobre su vinculación quijotesca y su proyección hacia el futuro” manifiesta que «Per Alviello», al igual que «Miguel Turra», eran los nombres de sus respectivos primeros pobladores. En el documento de donación, firmado por el rey antes citado, donde por primera vez puede verse escrito el nuevo nombre de Peralvillo, por deformación, obviamente, del original «Per Alviello».

Peralvillo, al igual que otros núcleos poblacionales en esta zona, provienen de asentamientos en las alturas aledañas muy próximas a las poblaciones actuales. Estos asentamientos de "altura" se le llama castellones, castros, morras, etc. y se les puede localizar en lugares cercanos a los montes limítrofes.

Es evidente que estos poblados del Bronce de la Mancha que ocupaban las cumbres de los cerros, mantenían un fluido comercio con los asentamientos en el llano a lo largo del Guadiana con las típicas fortalezas llamadas motillas tan numerosas a lo largo del cauce del río Guadiana, e identificadas por diversos autores. “La existencia de castillejos anterromanos en la zona oeste, lindando con Picón y Fernáncaballero en “Malinfiernillo”. El paraje del Congoso, en el Bañuelo, tiene relación con restos de antiguas civilizaciones” (Corchado).

Con el paso del tiempo y la sucesiva aparición de otras culturas las gentes del bronce y sus descendientes, fueron ocupando lugares estratégicos en el llano junto a los terrenos de cultivo y el aprovechamiento de arroyos y afloramientos de numerosas fuentes. Queda pues, la evidencia que Peralvillo tiene unos orígenes de épocas culturales muy diversas que han ido dejando su rastro en diversos materiales identificados en la carta arqueológica de Miguelturra: en Colonia Nueva restos de calcolítico; en Colonia Vieja de hierro II, romano y moderno; en Cerro Nilo del paleolítico y bronce; en el Cerro de bronce, romano y medieval; en Casa Paula del paleolítico, romano y medieval; en la Muralla de Peralbillo de medieval; en el Arca de los Huesos, moderno; en  Peñas Blancas de bronce; en Peralvillo bajo, romano; en Galapachares de bronce y romano y en El Congosto de romano.

De 1219 datan las primeras noticias que nos han llegado referentes a Azuda y los Baños del Emperador. Se trata de donaciones de la Orden por vida a particulares, que luego pasarían de nuevo a la Orden tras su fallecimiento. Existen otros documentos posteriores de otras donaciones, pero anteriores al privilegio según el cual pasa Peralvillo a Miguelturra fechado en 1383. (Ocaña Barba)

Peralvillo adquirió cierta importancia en la época romana ya que, debido a su ubicación estratégica en la ruta hacia Córdoba y su proximidad a Calatrava la Vieja, se convirtió en un importante cruce de caminos. Su cercanía al Camino Real hacia Toledo, que en parte sigue el trazado de antiguas vías romanas, le otorgó una relevancia considerable como punto de paso y parada para viajeros. Esta ubicación estratégica la vincula a antiguas rutas romanas que conectaban importantes ciudades de la península ibérica. La presencia de estas antiguas vías romanas y la existencia de posibles "villae" romanas en la zona circundante también respaldan la idea de que Peralvillo tuvo una importancia estratégica durante la época romana.

Peralvillo muy concretamente, por su emplazamiento privilegiado junto a un ramal de la calzada romana que unió Gades y Corduba con Toletum, tuvo que ser lugar de intenso tránsito durante siglos, al igual que escenario de diferentes batallas. Nos lo confirman esas ruinas, a media legua de la aldea, de los llamados «Baños, o Hervideros del Emperador», y del Molino del mismo nombre, en pleno Guadiana.  La presencia de dos cañadas ganaderas que cruzan de norte a sur el anejo de Peralvillo, especialmente la que atraviesa el mismo Peralvillo, sugiere que estas vías podrían haber sido utilizadas en la época de la dominación romana. La persistencia del nombre camino de la plata refuerza esta hipótesis. Aunque no se puede descartar la posibilidad de que la vía principal entre Toledo y Córdoba pasara por Calatrava la Vieja, es probable que existiera una desviación que pasaba por Peralvillo, dado que la ruta no pudo ser única a lo largo de tantos siglos. La antigüedad de Peralvillo en la época romana se ve reforzada por su ubicación estratégica en el camino hacia Córdoba y su proximidad a Calatrava la Vieja. Además, se cree que en la zona existieron baños y hervideros naturales, que dieron lugar a un balneario que hoy se encuentra sumergido bajo las aguas del Guadiana, en la cola del Pantano del Vicario. (Pepe Romagosa en “Esbozo histórico-geográfico de Peralvillo, reflexiones sobre su vinculación quijotesca y su proyección hacia el futuro)

La época medieval marcó un período crucial en la historia de Peralvillo, transformando este enclave en un punto estratégico y de significativa relevancia en la región de La Mancha.

Según Ocaña barba, en el siglo XIV se produjeron varios litigios de la Orden de Calatrava con Villa Real, siendo su punto de mayor dureza la batalla de Malas Tardes en 1323, tras la cual el rey mandó arrasar Miguelturra, Peralvillo y Benavente. Tras esta batalla Miguelturra y Peralvillo (por aquel entonces, poblaciones independientes) pierden su entidad jurídica como villas y se anexionan a Villa Real, suponiendo un continuo conflicto entre los habitantes de Miguelturra y Villa Real. Esta situación perduró hasta 1329, fecha en la que el rey Alfonso XI adquirió la mayoría de edad y dotó, de nuevo, a Miguelturra de su fuero y término jurisdiccional. Los conflictos entre ambas poblaciones continuaron los años posteriores. Fue en 1367, debido a la segunda carta de privilegios concedidos a Miguelturra tras su Carta Puebla, cuando Peralvillo se anexiona a Miguelturra como concesión tras la pérdida por parte de Miguelturra del territorio de la Atalaya. Esta decisión estratégica consolidó el control de la Orden sobre el territorio y amplió el término municipal de Miguelturra, marcando un punto de inflexión en la historia de ambos lugares, uniendo sus destinos y creando una unidad administrativa que ha perdurado hasta nuestros días.

La Orden de Calatrava, con su poder e influencia, desempeñó un papel fundamental en la configuración de Peralvillo durante este período en el que funcionaba como un cortijo fortificado, una estructura típica de la época que servía como centro de producción agrícola y ganadera, a la vez que ofrecía protección, pues tenía una función defensiva y de control del territorio. Estos cortijos fortificados eran esenciales en la organización territorial y económica de la región.

Peralvillo tenía una muralla medieval. Dentro debería estar el cortijo de Peralvillo. En el año 1306 aparece mencionada por primera vez la aldea de «Per Alviello» (Peralvillo) como antiguo cortijo fortificado situado en terrenos baldíos de la Orden de Calatrava y dependiente, por tanto, desde la Reconquista, o más concretamente desde la victoria cristiana en las Navas de Tolosa, en 1212, de Calatrava la Vieja. Vuelve a hablarse del cortijo de Per Alviello en las crónicas del incendio y ocupación de los que fue objeto por fuerzas de Ciudad Real, en 1323; y poco más tarde, en 1329, con ocasión de la devolución de Per Alviello, con todo su término, a la Orden de Calatrava, por decisión de Alfonso XI. Finalmente, hay constancia de que en 1383 este término y su cortijo, junto con las dehesas del Corralejo y de las Navas de Ucenda, con todos sus términos, es donado al concejo de Miguelturra. (Pepe Romagosa en “Esbozo histórico-geográfico de Peralvillo, reflexiones sobre su vinculación quijotesca y su proyección hacia el futuro).

Existe un documento en el que se puede apreciar cómo era el cortijo. Se trata de la donación de una casa del Maestre Garci López de Padilla a Miguel Pérez de Miguelturra en 1306. A cambio debería hacer un cortijo con las siguientes características: cimiento de cal, arena y piedra que sobresaliese del nivel del terreno; sobre dicha base debe descansar una pared de tapial o tierra batida con 7 tapias de altura y por encima un pretil con sus almenas correspondientes; en el interior contaría con un andamio a la altura de la base del pretil por todo el perímetro. El edificio del cortijo tenía una estructura cuadrada, debiendo tener en cada una de sus “quadras” (paredes laterales) una longitud de 10 tapias. También debería tener una torre añadida al cortijo y que debía ser ciega (sin aberturas) hasta la altura del cortijo y con dos cuerpos. (Villegas)

Hacia 1329 seguía siendo un cortijo fortificado y en los litigios sobre leñas entre la Orden de Calatrava y Ciudad Real fue incendiado y ocupado varias veces por los vecinos de Ciudad Real. (Ocaña barba).

En la actualidad, a través de un trabajo de campo realizado por José Nieto con la ayuda de Fidela y el propietario de la casa donde pudo estar situado, José Luis Gutiérrez Gallardo, se puede concluir que el Cortijo de Peralvillo se situaba a unos diez metros de la carretera nacional 401 de Ciudad Real a Toledo. Viendo el espacio urbanizado y zonas libres de edificaciones, existe una superficie de unos mil metros cuadrados. Se deduce que el cortijo ocuparía un espacio dentro de dicha superficie. En el interior de estos inmuebles y hace unos 60 años, se encontraba un resto de edificación de dimensiones considerables donde los chicos del lugar se encaramaban jugando en el amplio corralón. A este resto de muralla o contrafuerte lo han venido llamando los lugareños "peñón". Su composición y dureza era de cal arena y piedras de diferentes tamaños en la parte de los cimientos que deberían sobresalir del terreno. En la parte norte del mencionado solar existía un pozo y pilancón posiblemente para los ganados y mulas de los gañanes. Dicho pozo estaba a ras del suelo sin brocal y lo llamaban pozo de la posadilla. Añadir que el espacio ocupado por el cortijo hacía fachada con la carretera, ocupando por esa razón un lugar estratégico de cara al control de la zona.

Ya en el siglo XV Peralvillo, cuya situación en el camino real le proporcionaba una importancia añadida al ser lugar de paso de mercaderes y viajeros y muy propicio para cometer robos y otros delitos más graves, adquirió notoriedad como lugar de ajusticiamiento de la Santa Hermandad. Tras ser apresados los delincuentes por los cuadrilleros de la Santa Hermandad eran suspendidos y asaeteados hasta su muerte, dejando los cadáveres expuestos con objetivos pedagógicos; efectivamente, debía ser una gran advertencia para los viajeros del Camino Real hacia Toledo. Este macabro papel le otorgó a Peralvillo una reputación sombría y lo convirtió en un punto de referencia en las narrativas de la época, incluso siendo mencionado en el Quijote. Mención que hace en el capítulo XLI de la II Parte, cuando en el jardín del Palacio de los Duques están preparando a Sancho para su vuelo imaginario, que el pobre Sancho piensa que será real, sobre Clavileño, el célebre caballo de madera. Mientras le aúpan sobre Clavileño y le ponen la venda en los ojos, el pobre Sancho exclama, muerto de miedo: “¡qué mucho que tema no ande por aquí alguna región de diablos que den con nosotros en Peralvillo!”. Porque “dar en Peralvillo”, es decir, acabar los días de uno en Peralvillo, en el lenguaje de la época, equivalía a acabar pero que muy mal.

En el célebre “Tesoro de la lengua castellana”, de Sebastián de Covarrubias, se define a Peralvillo como “un pago junto a Ciudad Real, adonde la Santa Hermandad hace justicia a los delincuentes con la pena de saetas”. Las ejecuciones se realizaban en el “cerro de las horcas”, también llamado “de los palos”, a medio kilómetro más o menos de la aldea, yendo hacia el Piélago, en el que la Santa Hermandad, precursora de la actual Guardia Civil, cumplió durante siglos el triste oficio de ejecutar a los reos de graves crímenes y delitos. Cercano a este monte, en lo que entonces era la desembocadura del río Bañuelos, se encontraba el Arca de los ladrones, que venía a ser un osario donde La Cofradía de la Caridad se ocupaba de sepultar los restos de los ajusticiados.

Peralvillo, como lugar de ejecuciones, traspasó fronteras. Cuando en Perú se produjo, en el siglo XVI, una explosión de bandolerismo que asolaba campos y caminos, el Rey dispuso que se enviara un destacamento de la Santa Hermandad de Ciudad Real a aquel Virreinato para ayudar a fundar lo que pronto sería la Santa Hermandad de Lima. Pues bien, el lugar que se eligió para llevar a cabo las ejecuciones, era una loma junto al Camino Real que estaba situada a unas dos leguas al Norte de Lima. Y a aquel sitio se le dio el nombre, que aún conserva en nuestros días, de Peralvillo, en memoria del célebre lugar de ejecuciones allá en la Mancha, en la lejana España. Actualmente el Peralvillo de Perú está enclavado en el distrito de Chancay, provincia de Huaral, Departamento de Lima.

Tal y como podemos leer en el Diario Lanza el 14.01.1954 Peralvillo, como lugar de ejecución, se extendió en el tiempo: “A la vez de comunicar la sentencia al penado, le proporcionaban los auxilios espirituales pertinentes y quedaba recluido en capilla por tres días, al cabo de los cuales se organizaba, a la puerta de la prisión, tétrica comitiva para acompañarlo a las horcas de Peralvillo, en viaje postrero. Precedía la Cofradía de Caridad con el Cristo de las estaquillas (desde 1515, poseía privilegio de ir en los actos religiosos públicos, tras la Cruz parroquial de San Pedro); seguían a caballo, cuadrilleros y ballesteros, asalariados por el Tribunal para este cometido, con flechas y arcos y vestidos verdes. Más detrás, iba el condenado rodeado de religiosos exhortantes. El cortejo lo cerraban como encargado del reo, el cuadrillero Mayor, con estandarte verde, y, a su lado, un escribano y por último, el alcalde. En la puerta de la prisión y por las calles, de trecho en trecho, pregonaban el delito y la pena. Al llegar a la Puerta de Toledo se trasladaban, seguidamente, a Peralvillo, donde estaba el cadalso delante de una tienda de campaña. Allí, al otro lado de una mesa cubierta de verde, con un Crucifijo y una escribanía, se situaba el Tribunal. Leída la sentencia y hecho el postrer pregón, se daba garrote al delincuente, le clavaban las trece saetas de ordenanza y abandonado quedaba su cadáver y pendiente del patíbulo. El 23 de mayo de 1776 “dieron pena capital de orca a Juanazo y a Covadonga, en Peralvillo, por el Tribunal de la Santa Hermandad Real y Vieja”. En 1783 “fue condenado a pena de orca, ejecutada en aquel tiempo por la Villa de Almagro, el tío Ribera, monedero falso”. El 1799, “el día 17 de julio, sufrió la pena ordinaria de orca un reo de la Villa de Camuñas preso por el Tribunal de la Santa Hermandad Real y Vieja; llamado Francisco Gómez”. En 1803, “el siete de marzo ahorcaron a Fernando Pinilla, en Peralvillo”. Cerca de las horcas había un arca de piedra y sobre ella, una losa con una ventanilla, en el centro, por donde los pasajeros piadosos o los hermanos de la Caridad, arrojaban al interior los huesos de los que perecieron, con lo cual lucraban las indulgencias concedidas a la Santa Hermandad por bulas Papales. En unos de los lados del arca, se elevaba una gran Cruz de hierro. De este modo, las horcas de la Santa Hermandad, sitas en una loma de la aldea de Peralvillo, al lado derecho de la carretera que nos lleva a Toledo, alcanzaron, al correr de los siglos, su fama terrible. Ya todo desapareció menos el nombre…”

Ya en el siglo XIX adquirieron notoriedad en la zona los Hervidero del Emperador o Baños del Trujillo, situados entre las ruinas de los molinos harineros «del Emperador» y de «Malvecinos». Estos baños y molinos tienen, según algunas teorías, origen romano y sufrieron a lo largo del tiempo considerables daños por las frecuentes avenidas del río, aunque también existe la teoría de que se llaman así por el emperador Alfonso Vll que tenía tierras en esta zona. El balneario fue reconstruido a finales del siglo XIX. El lugar contaba con una zona de hospedaje para los visitantes, que venían de lejos para disfrutar de sus aguas medicinales. Había dos piscinas separadas por sexos, con un coste de 1,5 pesetas por la noche y 1 peseta por el baño. El nombre del balneario se debe a un molino cercano, el Molino del Emperador. Posteriormente, la familia Trujillo adquirió el lugar en la segunda década del siglo XX, pero la explotación del balneario no fue exitosa y terminó por abandonarse.

El 26 de junio de 1927 se inauguró el Puente de Hierro de Peralvillo, construido sobre la antigua vía del tren Madrid-Ciudad Real. La operación resultó complicada puesto que se realizó sin interrumpir el tráfico ferroviario. Fue construido e instalado por la Maquinista Terrestre y Marítima y las obras duraron diez meses invirtiéndose en la parte metálica más de 500 toneladas de hierro, siendo el coste total de 1.200.000 pesetas. En cuanto a sus características, se trata de un puente abovedado que descansa en diez aparatos de rodillo sobre los estribos y tres fuertes pilares de mampostería. Además, su ficha técnica el artículo incluye datos como su longitud, cuatro tramos (dos de 55,74 metros y dos de 53,28) que suman un total de 218,04 metros; o su altura que es de 4,820 m. desde el nivel del suelo a la parte baja del tablero (Federico Valero BIM 04.2005).

Tras la llegada del AVE a Ciudad Real en 1992, el puente quedó en desuso, pero hoy en día es un lugar popular para ciclistas y peatones que disfrutan de la zona. Con una longitud de 218 metros, 5 metros de altura y un peso de 500 toneladas, el puente que se encuentra en el sendero GR-114 (camino natural del Guadiana), el Camino de Santiago Manchego y la Ruta de Don Quijote es una impresionante muestra de la ingeniería del siglo XX.

Con el tiempo, el paisaje de Peralvillo se transformó debido a la construcción del Pantano del Vicario, que inundó parte de la zona, incluyendo un antiguo balneario de aguas termales. Este cambio radical alteró la fisonomía del lugar y dejó bajo el agua parte de su historia.

En cuanto su patrimonio, destaca la Ermita de San Marcos; pequeña ermita de una sola nave de tipología popular con espadaña y arco de medio punto en la fachada y en los laterales toscos contrafuertes cilíndricos y prismáticos. Fue construida en el siglo XVIII conforme a un estilo sencillo y rural destacando su gran espadaña coronada por un nido de cigüeñas.

Aunque su pasado histórico sigue presente en la memoria colectiva, Peralvillo ha sabido adaptarse a los tiempos modernos y ofrece a sus visitantes un entorno natural privilegiado con una importante reserva protegida de aves acuáticas ubicada en uno de los humedales más importantes de la región y que, junto a su vegetación eminentemente autóctona y sus oquedades fluviales, campos y sierras, constituye un espacio con una sorprendente variedad de recursos naturales; resultando ser un lugar tranquilo y pintoresco, rodeado de campos de cultivo y con el Pantano del Vicario como telón de fondo.

AUTORES QUE MENCIONAN A MIGUELTURRA EN SUS OBRAS - MANUEL BRETÓN DE LOS HERREROS

Manuel Bretón de los Herreros, que tuvo a bien mencionar a Miguelturra en dos de sus obras, fue uno de los dramaturgos más destacados del teatro español del siglo XIX. Su prolífica carrera literaria, marcada por el ingenio, la sátira social y una aguda observación de las costumbres de su tiempo, le permitió consolidarse como uno de los principales renovadores del teatro cómico español.

En La cabra tira al monte, comedia estrenada en el teatro Variedades de Madrid en 1853 menciona a Miguelturra en dos ocasiones.

La primera cuando la protagonista, Casilda, le narra a su amiga Eugenia sus desventuras con un pretendiente que la abandonó. Al preguntarle Eugenia dónde se fue, Casilda responde haciendo clara referencia al Quijote: “A un lugar, de cuyo nombre, como dijo el otro, no quisiera acordarme; á Miguelturra.”

La segunda es poco después, cuando preguntándose qué hacer, si acudir a la justicia para buscarle, afirma: “Y estará ó no estará en Miguelturra, y puede que haya nacido á cien leguas de allí; y no he de ir yo á buscarle á ciegas por esos caminos…”

Poco después, preguntándose qué hacer, si acudir a la justicia para buscarle, afirma: “Y estará ó no estará en Miguelturra, y puede que haya nacido á cien leguas de allí; y no he de ir yo á buscarle á ciegas por esos caminos…”

En la otra obra que menciona a Miguelturra es El Ebro, una nueva comedia que creó con motivo de la inauguración del canal navegable en el río Ebro, entre Mequinenza (Zaragoza) y San Carlos de la Rápita (Tarragona), en julio de 1857. Y lo hace cuando Don Crisanto (un novio despechado) explica, refiriéndose a la novia, que es de Miguelturra: “Ella debe ser conjunta persona del bachiller Crisanto Yañez Ampudia, vecino de Ciudad-Real y nacido en Miguelturra.”

Todas las menciones son sobre personajes naturales de Miguelturra que, curiosamente, han abandonado a sus respectivas parejas.

Con respecto a su creación teatral, Bretón de los Herreros vivió en un periodo convulso de la historia de España, marcado por las guerras napoleónicas, los vaivenes del absolutismo y el liberalismo, y el inicio de la modernización del país. Este contexto influyó en su visión crítica de la sociedad, que plasmó con humor y perspicacia en sus comedias. Su estilo se caracteriza por un lenguaje ágil, diálogos naturales y una profunda observación del comportamiento humano. Fue heredero del teatro clásico español, especialmente de autores como Lope de Vega y Calderón de la Barca, pero supo adaptarse a las exigencias de un público burgués en plena expansión. Escribió más de 100 obras, en su mayoría comedias de costumbres, aunque también incursionó en la tragedia, el drama histórico y la poesía.

El teatro de Bretón de los Herreros representa un punto de inflexión entre el teatro neoclásico y el realista. Supo retratar los cambios sociales de su tiempo, las tensiones entre las clases sociales y la transformación del papel de la mujer en la sociedad. Su dominio del diálogo, el ritmo teatral y su aguda crítica social hacen de su obra un testimonio valioso del siglo XIX español. Aunque su fama disminuyó con el tiempo frente a autores como José Echegaray o Benito Pérez Galdós, en el siglo XX y XXI su figura ha sido revalorizada, y varias de sus obras han sido recuperadas y representadas en teatros contemporáneos.

Biografía: Manuel Bretón de los Herreros nació el 19 de diciembre de 1796 en Quel, un pequeño pueblo de La Rioja. Su familia era modesta, pero logró recibir una sólida educación en Madrid, donde se trasladó en su juventud. Muy pronto mostró inclinación por las letras y el teatro, aunque también tuvo una breve carrera militar: participó como voluntario en la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas. Tras abandonar el ejército, se estableció en Madrid y comenzó a dedicarse por completo a la literatura y al periodismo. En 1824, estrenó su primera obra importante, A la vejez, viruelas, que lo introdujo en el mundo teatral. A partir de entonces, su carrera fue en ascenso.

En 1831 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, un reconocimiento a su talento y aportes al idioma y la literatura. También desempeñó cargos como censor teatral y bibliotecario, y fue director de la Biblioteca Nacional durante un breve periodo. Sin embargo, sus críticas al gobierno en algunos de sus escritos le valieron el retiro forzado de cargos oficiales en 1840, lo que afectó notablemente su situación económica.

Falleció en Madrid el 8 de noviembre de 1873.

Otras obras:

Marcela o ¿a cuál de los tres? (1831): Una de sus comedias más populares, donde se representa el enredo amoroso de una joven pretendida por tres hombres, cada uno con diferentes virtudes y defectos. La obra es una crítica a los matrimonios por conveniencia.

Muérete y verás… (1837): Una sátira sobre la hipocresía social que muestra cómo cambian las opiniones de la gente después de la muerte de una persona. En ella, Bretón critica la falsedad de los juicios sociales.

La escuela del matrimonio (1852): Una comedia donde se analizan los problemas conyugales y la educación sentimental de los esposos. Es un ejemplo claro del enfoque costumbrista y moralizante del autor.

La redacción de un periódico (1835): Reflejo de su experiencia como periodista, esta obra es una crítica irónica al mundo de la prensa y al tratamiento de la información.

Don Fernando el Emplazado (1830): Drama histórico que muestra su habilidad para abordar temas serios, aunque su fama se debe principalmente a sus comedias.

Fuentes:

El Eco de Miguelturra: Miguelturra en las obras de escritores de finales del siglo XIX y principios del XX / Rafael Sánchez Espinosa. Miguelturra: Área de Cultura del Ayuntamiento de Miguelturra, 2021.

Biografía de Manuel Bretón de los Herreros / Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Manuel Bretón de los Herreros / Real Academia de la Historia / Historia Hispánica

MUJERES MANCHEGAS EN CLAVE LOCAL

Contenido completo de la charla con el mismo título celebrada en la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real el 14 de mayo de 2026

INTRODUCCIÓN

Esta charla se engloba dentro del proyecto llamado “Mujeres en la Mancha de Don Quijote”, en el que la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real participó en la 7ª Pasantía de Iberbibliotecas (Red de Bibliotecas Públicas de Iberoamérica) celebrada en Lima en el mes de noviembre de 2025 con el lema “Mujeres en la memoria: reflexiones y acciones de las bibliotecas en torno al Patrimonio Documental Femenino”; con el objetivo de tratar de recuperar la historia cotidiana de los pueblos de la provincia de Ciudad Real a través de sus mujeres.

La charla contará con tres bloques en los que hablaré de mujeres nacidas en la provincia de Ciudad Real que fueron y son un referente dentro de sus distintos ámbitos y que han protagonizado, durante los últimos años, la sección local de la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real a través de la difusión de su vida y obra en la página web, en la exposición “Ciudad Real en clave local” y en las redes sociales dentro de los apartados denominados “Sabías que…”, “Tal día como hoy”, “Hace cien años” o “Curiosidades locales”.

En el primer bloque conoceremos la labor de mujeres hasta hace poco bastantes desconocidas, pero cuyo legado se ha ido poniendo en valor en los últimos años y que ya aparecen en la enciclopedia de mujeres referentes de Castilla La Mancha “Olivia Sabuco” o en la exposición “Mujeres referentes en Castilla La Mancha”.  El segundo bloque estará dedicado a dar a conocer otras mujeres que, aún hoy en día, siguen siendo poco conocidas. Por último, en el tercer bloque, destacaré el papel principal que tuvieron algunos grupos de mujeres en acontecimientos históricos.

Todas ellas fueron y son un referente dentro de sus distintos ámbitos.

 

PRIMER BLOQUE: Mujeres manchegas reconocidas en los últimos años

Leonor Serrano Pablo:

Una de las primeras mujeres inspectoras de educación, además de gran pedagoga, educadora, abogada, escritora y feminista nació en la localidad ciudadrealeña de Hinojosas de Calatrava un 22 de febrero de 1890. Introdujo en España el método Montessori.

A los seis años deslumbra en su pueblo a la Reina Regente María Cristina al ganar un certamen literario, lo que propició que la propia Reina decidiera financiar sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Madrid.

Al finalizar estos estudios se presentó por libre a las oposiciones, obteniendo el título de Maestra Elemental en Toledo y Maestra Superior en Guadalajara.

En 1909, se matricula en la Escuela Superior de Magisterio en la Sección de Ciencias donde coincide durante sus estudios desde 1909 hasta 1912 con algunos de los futuros maestros y maestras que recordará en su libro La Educación de las mujeres de mañana por la influencia en su forma de vivir y pensar y en sus percepciones de las relaciones de género existentes en la época.

En 1913 se traslada a Barcelona donde había conseguido plaza en una de las primeras promociones de mujeres inspectoras escolares. Al año siguiente, becada por el Ayuntamiento de Barcelona, viaja a Roma para seguir un curso con la doctora María Montessori, donde conoce su famoso método. Su interés se centró en la educación de los párvulos siendo una persona clave en las investigaciones de su enseñanza, en las metodologías empleadas y la relación de los niños y niñas con su madre como primera educadora, lo que le hace plantearse de nuevo el papel de la mujer en la sociedad y el tipo de educación que recibe. Fue la que propuso ampliar la edad en la Escuela Obligatoria y además de apostó por la enseñanza en los adultos.

Participa en 1916, en el Ateneo de Barcelona, en el Cursillo de Educación Femenina con su conferencia «la Educación Femenina» en el que ya plantea argumentos que se pueden equiparar a nuestra época, como el reconocimiento del trabajo femenino, el salario que deben recibir, etc.

En 1924, gracias a nueva beca, viaja por Francia, Bélgica y Suiza junto a su marido el pedagogo y también inspector de enseñanza Josep Xandri, y así conoce de primera mano la enseñanza social y su aplicación en cursos complementarios de formación y escuelas de adultos.

A su regreso, inmerso el país en la Dictadura de Primo de Rivera, las propuestas innovadoras de Leonor y su marido no son muy bien recibidas y es desplazada obligatoriamente a Zaragoza y Huesca, donde aprovecha para estudiar Derecho. Regresa a Barcelona en 1930 y es admitida en el Colegio de Abogados, empezando a ejercer como tal. Proclamada la República, Leonor es una de las voces que en Cataluña defiende entre otros el derecho al voto femenino, el acceso de las mujeres a todos los cargos y una ley del divorcio.

Es también en estos años cuando publica tres libros de lectura dirigidos a las niñas donde divulga su idea de niña moderna, mujer del mañana y expone ideas tan importantes como su defensa de una maternidad entendida en sentido integral y la defensa de la coeducación como parte fundamental en la educación de la infancia.

La guerra civil desbarata su vida al morir en los bombardeos su hijo y su marido, ella huye a Francia, pero tiene que regresar a Madrid en 1939 para cuidar a su anciana madre. Al terminar la guerra fue acusada de «izquierdista racionalista y laica», y sin poder ejercer como maestra, pudo mal vivir el resto de sus días dando clase y aportando a la sociedad de la época aquello que mejor sabía hacer: educar.

Falleció en Madrid el 24 de abril de 1942 justo antes de que el Tribunal Militar la condenara.

Actualmente el Instituto de la Mujer de la JCCM tiene unas becas para estudios universitarios que llevan su nombre destinadas a mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijas e hijos. Igualmente, existe el Premio "Leonor Serrano Pablo" a la Excelencia en la Labor Docente que es un reconocimiento otorgado por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) que distingue la calidad, compromiso y mejora continua del profesorado. Evaluado por ANECA, premia a los docentes universitarios que alcanzan la excelencia.

Elisa Cendrero Arias del Castillo y Fernández de Sierra

Nació en Ciudad Real el 17 de septiembre de 1898 y falleció en la misma ciudad el 29 de abril de 1977 y fue una ilustre dama benefactora y erudita conocedora de la historia, curiosidades y anécdotas de Ciudad Real

Era descendiente por línea materna de Francisco Antonio Fernandez de Sierra Méndez Flores, caballero profeso de las órdenes y caballería de Calatrava, San Fernando y San Hermenegildo que luchó contra los franceses, siendo nombrado por el monarca Fernando VII, gobernador político y militar de Almagro y Campo de Calatrava.

 Su padre fue don José Cendrero, presidente de la Diputación Provincial en dos ocasiones además de senador del reino.

Su marido fue D. Ramón Medrano, caballero de la Orden de Calatrava, dueño de Benavente y su castillo (actualmente derruido), Jefe de Fomento y Diputado. Murió prematuramente en 1923.


Recibió a lo largo de su vida diferentes distinciones y reconocimientos:

-           Presidenta de Honor de la Cruz Roja Española en 1940

-           Hija adoptiva de Carrión de Calatrava en 1975

-           1ª Medalla de plata al deporte provincial concedida por la Delegación Provincial de Educación y Deportes (por la donación de terrenos en Carrión de Calatrava para hacer un polideportivo) en 1976

-           Premio Cervantes a su meritoria labor cultural concedido por el Ayuntamiento de Ciudad Real a título póstumo en 1985

Poco antes de morir, manifestó su voluntad, a hijas y nieta, de donar la casa familiar y patrimonio al Excmo. Ayuntamiento capitalino con el fin de dedicarlo a Museo. Así se hizo y el El Museo-Archivo histórico municipal “Elisa Cendrero” que se inauguró como tal el día 14 de enero de 1983.

 En su interior se pueden contemplar muebles de época, una importante colección de pintura, enseres etnográficos, etc., destacando la estupenda colección de abanicos de los siglos XVII al XIX y la cerámica del siglo XVII.

Capítulo aparte merecen los fondos del Archivo Histórico Municipal, que posee documentos de los siglos XIII al XIX. Este archivo acoge los documentos históricos del municipio. Consta de sala de lectura y un depósito de documentos en el que se conservan todo el corpus documental desde el año 1255 (año de fundación de la ciudad) hasta 1900, excepto la serie de Actas Municipales, que se encuentra en el Museo Municipal López-Villaseñor. Como documento singular destaca la “carta Puebla de Fundación de la Ciudad (1255)”, otorgada por Alfonso X “El Sabio”.

En la planta baja hay obras de diversos artistas como Joaquín Araujo Ruano, Angel Andrade, Manuel López-Villaseñor, Lorenzo Aguirre y Gloria Merino. También hay tres salas dedicadas al artista ciudadrealeño Carlos Vázquez Úbeda.

La planta alta está dedicada a Museo de la familia Medrano / Cendrero entre cuyas obras cabe destacar un retrato al pastel de Dña. Elisa Cendrero, pintado por Ismael Blat en 1929: igualmente hay enseres, recuerdos y mobiliarios familiares. En la galería pueden apreciarse colecciones de armas blancas de los siglos XVI al XX procedentes de fábricas de Toledo; así como primitivas armas de fuego y una breve biblioteca con ejemplares de los siglos XVII, XVIII y XIX. En habitaciones contiguas hay un piano, jarrones y cerámicas de finales de siglo XIX y principios del XX. En la Capilla se exhiben objetos religiosos, de culto, atuendos sacerdotales, así como cuadros de diferentes épocas. En el gabinete podemos admirar pinturas de Carlos Vázquez y Ángel Andrade y en el salón principal una “Sagrada Familia” de pintor anónimo del siglo XIX y una obra barroca del año 1671 pintada por C. Hornt (“Dama de Fuego”).

Antonia Roldán Fernández:

Nació en la calle Cohombro de Miguelturra el 20 de noviembre de 1913, siendo la segunda de nueve hermanos. Fue una de las primeras mujeres licenciada en Física en España y está considerada la primera meteoróloga española.

A los tres años se trasladó a Ciudad Real, donde permaneció hasta los 16 años. Culminó sus estudios primarios en el colegio de los Jesuitas y los estudios superiores en la academia general de enseñanza Pérez Molina. Se examinó del bachillerato en Madrid y obtuvo la calificación de matrícula de honor.

Cursó Ciencias Físicas en la Universidad Central de Madrid, donde se licenció, siendo de las primeras cinco mujeres en hacerlo en España y donde también hizo el doctorado. Tuvo como maestros, que más influyeron en su trayectoria académica y profesional, al eminente científico Julio Palacios, catedrático de Termología, vocal de la Junta para Ampliación de Estudios, presidente de la Sociedad Española de Física y Química, y miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y, sobre todo, a Arturo Duperier Vallesa, catedrático de Geofísica en la Universidad Central, especializado en radiación cósmica con el que trabajó en el departamento de Electricidad y Magnetismo del Instituto Nacional de Física y Química, que dirigía Blas Cabrera con ayuda financiera de la Fundación Rockefeller, haciendo experimentos de radioactividad atmosférica.


En 1935 cuando tenía 22 años ingresó en el antiguo Servicio Meteorológico Nacional tras aprobar las oposiciones para la escala de Auxiliar de Meteorología, siendo una de las cuatro primeras mujeres en hacerlo antes de la guerra civil, tras la donostiarra Felisa Martín Bravo que había accedido al Cuerpo Superior de Meteorología en 1929 y que se había convertido además en la primera doctora en Física de la universidad española. Su primer destino fue el Observatorio Meteorológico del Retiro, trasladándose después a la Ciudad Universitaria como jefa de climatología.

Ya durante la dictadura franquista, el Instituto Nacional de Meteorología pasó a formar parte del Ejército, por lo que se dejaron de admitir mujeres al militarizarse todos los empleados. Además, con el nuevo Reglamento de 1941 el ingreso al Cuerpo Superior de Meteorología sólo podía realizarse desde la plaza de auxiliar y sus requisitos eran tener cinco años de antigüedad en el servicio, presentar la titulación estipulada y defender una memoria científica ante un tribunal. Tras cumplir estos requerimientos, Antonia Roldán consiguió acceder al Cuerpo Superior de Meteorólogos, con rango militar de teniente, en el que permaneció hasta su jubilación. Dada su formación y experiencia profesional tuvo diversas responsabilidades dentro del servicio, pero fundamentalmente se centró en el campo de la climatología, concretamente en la vigilancia y seguimiento del clima, publicando numerosas monografías dedicadas a la climatología en diversas provincias de España.

Reconocimientos:

El 10 de julio de 2007 el pleno del ayuntamiento de Miguelturra por unanimidad el acuerdo de asignar el nombre de Antonia Roldán a la nueva calle situada entre las calles Malpica y Buque.

El 8 de marzo de 2022 con motivo del Día Internacional de la mujer se inauguró en el CEIP (colegio de infantil y primaria) María Elena Maseras de Miguelturra el "aula Antonia Roldán Fernández", dedicada a experimentar con la ciencia.

En el año 2004, dentro de los actos organizados por el Ayuntamiento de Miguelturra para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, recibió un homenaje en su localidad natal para reconocer y recompensar la trayectoria de "una mujer pionera y transgresora”’, según la definió el también meteorólogo y periodista Manuel Toharia, invitado al acto y que la considera su verdadera maestra en el oficio.

En el concurso "Descubre Mujeres Científicas en Ciudad Real" la categoría accésit de Educación primaria recibe el nombre de Antonia Roldán. Este concurso está organizado por el ayuntamiento de Ciudad Real y la Universidad de Castilla-La Mancha dentro del proyecto: Mujeres Ingeniosas, dirigido a estudiantes de primaria y secundaria y orientado a la difusión y el fomento de la vida y trabajo de las mujeres científicas, ingenieras y tecnólogas reconociendo su labor y su impacto en la sociedad.

Obra: El clima en Ciudad Real. Instituto Nacional de Meteorología, 1983.

 

SEGUNDO BLOQUE: Mujeres manchegas por descubrir

La Xantipa:

Jantipa García Jiménez nació en 1843 en Alhambra, el famoso pueblo de la Mancha de Ciudad Real donde los romanos, entre otras culturas, se asentaron y del que aún hoy pueden visitarse sus vestigios. Desde allí se trasladó a Argamasilla de Alba al contraer matrimonio con Pascual Aparicio Sánchez, un viudo dedicado al transporte y la industrialización de maderas que llegó a ser uno de los mayores contribuyentes del municipio.

La unión no fue bien vista por todos. Jantipa era 25 años más joven que su marido, lo que no estuvo exento de críticas, como sucedía en la época. Pero poco le importó a ella el cotilleo, pues muy ocupada se hallaba criando los ocho hijos que tuvo con Aparicio: Isabel, Remedios, Luis, Tomás, Pascual, José, Mercedes y Gabriel; y parte de los seis retoños que Aparicio había aportado de su anterior casamiento.

Cuando Pascual Aparicio falleció, Jantipa se encontró prácticamente en la ruina y ante el peligro de perder su hogar. Lejos de rendirse, tomó una decisión que escandalizó a más de uno en el pueblo. Llegó a un acuerdo con el comprador de la casa familiar y se reservó una estrecha franja de unos cuatro metros de fachada, justo frente a la Glorieta, punto neurálgico de Argamasilla, para convertirla en la famosa Fonda de la Jantipa.

En 1905, el director del diario El Imparcial encargó a José Martínez Ruiz, «Azorín», una serie de crónicas viajando por los lugares cervantinos. Azorín se hospedó en Argamasilla de Alba y encontró en Jantipa a la encarnación del carácter manchego. Con fina ironía y erudición, Azorín se refirió a ella como «La Xantipa». A través de sus artículos —compilados posteriormente en su célebre libro La ruta de Don Quijote—, Jantipa deja de ser una simple posadera para convertirse en un personaje literario de pleno derecho; una mujer pragmática, resolutiva y terrenal, que contrasta maravillosamente con el idealismo quijotesco que los literatos iban buscando.


La fama de Jantipa traspasó las fronteras del costumbrismo español gracias al poeta nicaragüense Rubén Darío. Como corresponsal, Darío cubrió las festividades del centenario y relató su experiencia manchega en una crónica publicada en el prestigioso diario La Nación de Buenos Aires. La inclusión de Jantipa en estos textos atestigua el profundo impacto que su recia personalidad, su hospitalidad y su fonda generaron en los viajeros, convirtiéndola en un símbolo vivo de la realidad cervantina contemporánea.

Jantipa García Jiménez falleció en Argamasilla de Alba el 20 de agosto de 1923, a la edad de ochenta años. Había sobrevivido a la ruina, a la viudedad, al qué dirán y a los deudores. Había criado una familia numerosa, regentado una fonda y recibido en su mesa a algunas de las plumas más brillantes del mundo hispánico.

Su historia representa a las miles de mujeres anónimas de la España rural del siglo XIX que, sin educación formal ni recursos, sostuvieron familias enteras con una mezcla de ingenio, carácter y trabajo. Su fonda, modesta como era, se convirtió en escenario de la gran literatura; y ella misma, sin saberlo ni proponérselo, en un personaje literario de pleno derecho.

Hoy, su nombre sigue vivo en la memoria de la comarca y en las páginas de La Ruta de Don Quijote, ese libro en el que Azorín supo ver, en una fonda de cuatro metros de fachada y en una mujer sin letras, la esencia más auténtica de La Mancha.

Concha Peña Pastor:

Nació en Ciudad Real el 9 de noviembre de 1906.

Fue una activista feminista, profesora, licenciada en Filosofía, Derecho y Medicina, doctora en Derecho, políglota, conferenciante, escritora y política. Tras exiliarse en Panamá, llegó a ser subdirectora de la Biblioteca Nacional.

Tras terminar el bachillerato en 1917 y, después de obtener el grado de maestra nacional, cursó tres licenciaturas, la de Filosofía y Letras, sección letras, la de Derecho y la de Medicina. Llegó a obtener el grado de Doctora en Derecho. Su actividad docente la desarrolló, en España, en el Instituto de San Isidro y en el Cardenal Cisneros, donde llegó a ser ayudante numeraria. Al mismo tiempo, ejerció la abogacía y preparó, en la modalidad de libre, las asignaturas de Medicina. Fue políglota, con dominio del latín, griego, francés, italiano y portugués.

En 1922 se la admitió como socia en el Ateneo de Madrid. El 13 de octubre de 1923 ingresó en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, de cuya sección segunda llegó a ser secretaria. También fue vicepresidenta de la agrupación de Jurados Mixtos.

Vinculada a la Agrupación Femenina de Acción Republicana, perteneció a la Asociación universitaria femenina, de cuya Junta Directiva formó parte en 1929, siendo presidenta Clara Campoamor. Luchó por el sufragio femenino y por los derechos de las mujeres.

De ideología republicana, en las elecciones de junio de 1931 se presentó como candidata del Partido Republicano Democrático Federal, en la circunscripción de Madrid, obteniendo 1.716 votos, insuficientes para lograr el escaño al que se postulaba.

Exiliada en Panamá, fue profesora universitaria de Derecho Civil (1941- 1942) y de Derecho Romano (1942 -1944). También fue subdirectora de la Biblioteca Nacional (1951), donde se ocupó en la recuperación de las obras de destacados políticos, intelectuales, literatos, filósofos y artistas.

Está incluida en el libro Mujeres que cambiaron nuestra historia, editado por el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Falleció en Panamá el 16 de octubre de 1960 

Elvira Fernández-Almoguera Casas

El camino de la mujer hacia las instituciones jurídicas y políticas en España no fue un proceso fluido, sino una carrera de obstáculos superada por figuras excepcionales. Nombres como Victoria Kent, Clara Campoamor y Julia Álvarez Resano resuenan como los pilares de la Segunda República, pero tras ellas existe una genealogía de mujeres que rompieron techos de cristal en la abogacía y la fiscalía, muchas veces olvidadas por la historia oficial.

Dentro de este grupo destaca con luz propia Elvira Fernández-Almoguera Casas (1907-1938). Natural de Herencia (Ciudad Real) y formada en la Residencia de Señoritas de María de Maeztu, Elvira no solo fue una estudiante brillante, sino una mujer de acción política y jurídica.

En 1929, hizo historia al convertirse en la primera mujer en ingresar en el Colegio de Abogados de Albacete. La magnitud de su hito es sobrecogedora: el Colegio no volvería a ver a otra mujer en sus filas hasta 1970, más de cuarenta años después, debido al retroceso legislativo y social impuesto por la dictadura.

La trayectoria de Elvira fue tan fulgurante como breve. Además de ejercer la abogacía privada, su compromiso con la República la llevó a ocupar puestos de gran relevancia:

Mediadora Social: En 1936, representó al Gobernador Civil para resolver conflictos obreros en las minas de la provincia, una imagen inusual para la época.

Gestión Pública: Fue la primera directora no religiosa de la Casa de Maternidad de Albacete.

Hito en la Fiscalía: Se convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo en el Ministerio Fiscal, desempeñando funciones en el Tribunal Popular de Granada y, posteriormente, en la Audiencia de Albacete.

Liderazgo Colegial: Fue la primera mujer en formar parte de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Albacete como diputada 4ª.

La vida de Elvira se apagó prematuramente en agosto de 1938, a los 30 años, debido a una afección cardíaca. Su fallecimiento fue sentido como una gran pérdida para las organizaciones antifascistas y republicanas, que veían en ella un "valor positivo" por su entusiasmo y capacidad.

Incluso tras su muerte, el régimen franquista no cesó en su persecución: en 1940, el Tribunal de Responsabilidades Políticas incoó un expediente contra ella, un reflejo de la voracidad represiva de la época que no respetaba ni la memoria de los fallecidos.

Hoy, su nombre recupera su lugar en la historia, simbolizando a toda una generación de mujeres que creyeron que la justicia y la igualdad eran posibles a través del Derecho.

Emelina Carreño Pareja:

Natural de Alcázar de San Juan y nacida en el año 1912, fue elegida Miss España el 27 de enero de 1931 y se convirtió en una de las españolas más populares, alternando su protagonismo en los periódicos y revistas Ilustradas con las artistas de cine, del teatro, de la canción y con políticos y militares.

Era hija de un camarero del casino de Alcázar de San Juan. Enrique Molina, un sombrerero local, convenció a sus padres para que la dejasen competir representando a La Mancha en la tercera edición del concurso de Miss España, que en la noche del 24 de enero se celebraría en el salón de fiestas del Gran Metropolitano de Madrid.

Llegado el concurso, desfiló con un precioso traje de crep-sousse con encaje de bordado de ballet y no tuvo muchos problemas para conseguir un triunfo arrollador frente a las otras siete jóvenes. Su imagen comenzó a hacerse popular entre todos los españoles, gracias a las portadas que protagonizó y a las imágenes del documental rodado durante el acto.

Coronada reina de la belleza, Emelina regresó a su pueblo natal como una gran heroína. Unas 20.000 personas fueron a recibirla a la estación del tren.

Emelina marchó a París para competir por el título europeo, pero aquí no tuvo tanta suerte. No obstante, el Ayuntamiento de Alcázar la declaró hija predilecta y dio su nombre a la Plaza de la Justa y los homenajes y reconocimientos se sucedieron por diferentes lugares de La Mancha, donde se deseaba halagar a esta nueva Dulcinea. Su presencia se anunciaba como reclamo en corridas de toros, partidos de fútbol, bailes, teatros y concursos de belleza. En su nombre se publicitaron productos cosméticos, fue la imagen del almanaque de la casa de papel de fumar Bambú, mientras el estribillo de un pasodoble dedicado a ella afirmaba que era lo más grande de la nación.

Concluido su mandato, Emelina se alejó de los focos de la popularidad. Residiendo ya en Madrid, se le ofreció ser modelo, pero prefirió una vida más sosegada, trabajando en su oficio de costurera para la casa de modas Flora Villareal. Contrajo matrimonio con Antonio Sánchez Martínez, técnico de una fábrica de harinas, y vivió recordando su triunfo como una aventura de juventud. El 21 de enero de 1999 falleció en la capital de España a los 87 años, sin haber tenido hijos.

 

TERCER BLOQUE: mujeres manchegas en acontecimientos históricos

Guerrilleras de Valdepeñas:

El 6 de junio de 1808, la población de Valdepeñas opuso una fuerte resistencia a las tropas napoleónicas del general Belair y sus habitantes con rudimentarios útiles de defensa. Entre los guerrilleros más destacados estuvieron dos mujeres: “La Galana” y "La Fraila", que junto a otros compañeros impidieron la llegada de las tropas francesas a Bailén favorecieron el triunfo del General Castaños.

"La Galana"

Juana María Gabina Galán y Heredia nació en Valdepeñas el 25 de octubre de 1787. El 6 de junio de 1808, salió a la puerta de su casa, que es hoy el pasaje de San Marcos, armada con una porra a matar a todos los soldados franceses que ante ella caían del caballo, sometiéndose al peligro de resultar herida de un sablazo o algún disparo. Sólo tenía 20 años. Formó parte de la Junta de Defensa, preparando a las mujeres para arrojar aceite y agua hirviendo desde las ventanas de sus casas a las tropas enemigas. Gracias a sus valerosos hechos recibió el sobrenombre de “La Galana”, que se deriva de su apellido. El 2 de mayo de 1810 contrajo matrimonio con don Bartolomé Ruiz de Lerma Fernández-Escribano.  El 24 de septiembre de 1812 murió víctima de su primer parto a la edad de 24 años.

“La Fraila”

Fue santera de la ermita de Consolación en Aberturas, actual pedanía de Valdepeñas. Se desconoce su identidad. Los únicos datos que se saben es su sobrenombre, derivado de su oficio, que era viuda y que tenía un hijo adolescente llamado Juan Ramón. El 30 de mayo de 1808 dio la voz de alarma en el Ayuntamiento de Valdepeñas de que la ermita que ella guardaba había sido saqueada por las tropas del General Dupont, que avanzaba hacia la Batalla de Bailén. Tras esta alarma se trasladó a la Virgen de Consolación a la Iglesia Mayor de la villa y se organizó una Junta de Defensa, presidida por el cura Calao, que terminó por cortar el paso a los franceses el 6 de junio en la llamada Contienda de Valdepeñas, con la que se logró evitar el refuerzo de Dupont en Bailén y se evacuó a todos los invasores de La Mancha, a pesar de que la villa de Valdepeñas fue incendiada. La Fraila, sin embargo, se distinguió tres años más tarde, cuando la provincia ya estaba ocupada por las tropas francesas. En mayo de 1811, el guerrillero Francisco "Chaleco" evacuó el cantón francés de La Solana, produciéndole varias bajas, teniendo la guerrilla española como única baja la del hijo de la Fraila, Juan Ramón, que se había enrolado en la mencionada guerrilla. La tropa francesa huida, compuesta por un centenar de soldados, se acuarteló en la ermita de Consolación que la Fraila guardaba. Allí, la mujer los recibió, les dio de comer y sirvió vino hasta que todos quedaron dormidos. Entonces, como venganza por la muerte de su hijo, atrancó las puertas de la ermita y colocó bajo el altar los barriles de pólvora que los franceses transportaban. Con una tea ardiendo prendió los barriles y voló la ermita, inmolándose con ella, muriendo también bajo el fuego el centenar de soldados. La ermita fue destruida por completo. La gesta de La Fraila fue el detonante para que la provincia de La Mancha fuera completamente desocupada de tropa al año siguiente.

Terreras de Tomelloso:

Fueron un grupo de mujeres trabajadoras de finales del siglo XIX y principios del XX que se encargaban de extraer la tierra durante la construcción de las tradicionales cuevas vinícolas de Tomelloso, realizando un trabajo físico duro y fundamental para la economía local. Fueron pioneras en España al usar pantalones para trabajar.

Bajo Tomelloso se extienden más de 2.000 cuevas-bodega excavadas a mano durante el siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, para que ese mundo subterráneo existiera, fue necesaria una figura hoy mítica y casi olvidada: la terrera.

Mientras los hombres (los picadores) se encargaban de horadar la dura roca caliza y el "toscano" para crear las bodegas, las terreras —generalmente mujeres jóvenes y niñas— realizaban el trabajo físico más agotador de la superficie: extraer el escombro.

Su nombre proviene de la "tierra" o el residuo que sacaban del subsuelo. Eran el motor logístico que permitía que la excavación no se detuviera.

El trabajo de una terrera consistía:

El llenado: Abajo, en la oscuridad de la cueva, se llenaban los capachos (cestos de esparto) con la tierra extraída.

El ascenso: Las terreras subían los capachos por las estrechas escaleras de la cueva o los izaban mediante poleas a través de las lumbreras (las rejillas de ventilación que aún se ven en las aceras de Tomelloso).

El vertido: Una vez en la calle, debían transportar ese peso —a veces hasta 20 o 30 kilos sobre la cabeza o el hombro— hasta los carros que se llevaban el escombro a las afueras de la ciudad.

El papel de la mujer en la economía de Tomelloso fue fundamental. Mientras la ciudad se transformaba en la mayor productora de alcohol vínico del mundo, las terreras demostraban una resistencia física y moral inquebrantable, pues trabajaban a la intemperie, bajo el sol abrasador de La Mancha o el frío cortante del invierno. Sin ellas, las impresionantes cúpulas de las cuevas y las tinajas de barro no habrían tenido espacio donde reposar. Ellas "vaciaron" la ciudad para que Tomelloso pudiera llenarse de vino.

También son conocidas por ser las primeras mujeres que utilizaron el pantalón largo en su trabajo, prenda, hasta entonces, exclusiva de los hombres. La principal razón fue la comodidad, la protección física y la funcionalidad, aunque también se atisbaba cierto rasgo de rebeldía; convirtiéndose así en vanguardia del feminismo manchego y en un símbolo temprano de la mujer trabajadora que desafiaba los códigos estéticos por pura eficacia laboral.

Hoy, Tomelloso rinde homenaje a estas mujeres. Las terreras están representadas en una escultura en la Plaza de España y han sido ampliamente pintadas y fotografiadas. Visitar una cueva en Tomelloso hoy no es solo admirar la ingeniería popular o el vino; es recordar el eco de los pasos de las terreras subiendo y bajando, construyendo la historia desde el subsuelo.

Motín de las mujeres:

En el año 1920, ante la escasez de comida, las mujeres se amontonaban en el ayuntamiento de Ciudad Real para recibir unos vales para harina y aceite. El 21 de septiembre de ese año los vales no llegaron lo que, unido a la desidia del alcalde, hizo que las mujeres se revelaran. A continuación, se unieron los hombres y se formó un motín que causó grandes disturbios en la capital.

En esa época y en el Ayuntamiento se repartían habitualmente unos vales con los que luego se podía adquirir medio litro de aceite. Ese día las mujeres esperaban desde el amanecer sin que se repartiesen los referidos vales. Como el malestar venía de lejos (además, una gran plaga de langosta en el campo y la incidencia del pedrisco durante el mes de mayo habían agravado la situación) comenzó la protesta y las autoridades, en lugar de intentar reconducirla, en alguna medida la avivaron (el Gobernador Civil llegó a manifestar: “si no les daban bonos en el Ayuntamiento se lo procurasen libremente”, en referencia al aceite).

Si bien las protestas las comienzan las mujeres, luego entran en acción los hombres, algunos armados con azadones, barras de hierro, palos y mazas.

Los amotinados abuchearon al alcalde, al gobernador y apedrearon a la Guardia Civil y causaron diversos destrozos en el comercio y la industria, así como el incendio de automóviles. La panadería de los Ayala es asaltada y esparcidos por el suelo los sacos de harina. También la bodega de Ricardo Arévalo, donde se abren los caños de las tinajas de vino. La salchichería de la viuda de Mazo sufre graves destrozos. La casa del presidente de la Cámara de Comercio e Industria, Policarpo Núñez, es apedreada y su establecimiento se libra gracias a la Guardia Civil. Asimismo, es asaltado el comercio de Ponciano Montero, como otros bares, tiendas y los molinos de aceite del alcalde, Juan Medrano, en la calle Paloma, y del marqués de Treviño, en la calle Postas.

El día 22 se reúnen los miembros de la Cámara de Comercio en sesión extraordinaria. El presidente cita graves perjuicios por saqueos y añade que los sucesos son provocados por la imprevisión de las autoridades, principalmente del alcalde, al retardar el reparto de los vales del aceite. Y propone elevar una enérgica protesta al presidente del Consejo de Ministros y al ministro de la Gobernación, solicitar la destitución de gobernador y alcalde, indemnizar a los comerciantes afectados y mantener los comercios cerrados hasta que se garantice el orden público.

Se produce la dimisión del gobernador (José Muñoz Oñativia, vizconde de San Javier) y del alcalde (Juan Medrano y Rosales Maldonado), asegurándose la tranquilidad y el orden gracias a la enérgica intervención de la Guardia Civil, que controla la ciudad tras llegar numerosos guardias de otras localidades. Para dar sensación de completa normalidad se procede a la apertura del comercio y se felicita al gobernador interino, señor Carrión, presidente de la Audiencia provincial, por hacerse cargo del mando de la provincia.

 

Fuentes:

Mujeres referentes de Castilla La Mancha: [Exposición itinerante]. / [Ilustraciones Coco Escribano] - Cuenca: Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha

Leonor Serrano: educadora i feminista en temps de canvis (1890-1942) / Inmaculada Artero Broch, Miquel Ortells Roca. - Castelló de la Plana: Publicacions de la Universitat Jaume I

La Escuela de la República / Leonor Serrano

Instituto de la Mujer de Castilla La Mancha / Becas “Leonor Serrano Pablo”

González Ortiz, José (1951-)   Elisa Cendrero: (aquella dama de una Ciudad Real), 1888-1977 / José González Ortiz.  -- Puertollano: Ediciones C&G, 2012.

Página web del Museo Elisa Cendrero

Cultura Castilla La Mancha/ Cinco mujeres de Castilla La Mancha que rompieron moldes

Diccionario biográfico de Castilla La Mancha / Jantipa García Jiménez

Web Universidad Autónoma de Barcelona / Mujeres juristas pioneras / Concha Peña Pastor

Web Ayer y Hoy / PERSONAJES Y LUGARES: Concha Peña Pastor

POVEDA SANZ, María. “Mujeres y segunda enseñanza en Madrid (1931-1939). El personal docente femenino en los institutos de bachillerato”. Tesis doctoral, Facultad de Educación, Universidad Complutense de Madrid. 2014

Elvira Fernández-Almoguera

Diccionario Biográfico de Castilla La Mancha / Elvira Fernández-Almoguera

Elvira Fernández-Almoguera, primera fiscal en la historia de España / Ángel Martín-Fontecha Guijarro / Herencia.net / 19.02.2019

Emelina, la belleza que alumbró a La República: el origen de los concursos de misses en España, 1929-1932 / Enrique Sánchez Lubián. Ciudad Real: Diputación Provincial de Ciudad Real, Área de Cultura, 2009 (Biblioteca de autores manchegos; 167)

Pioneras. Castilla La Mancha 2025. Cartas sobre las vidas de Juana María Galán y la Fraila. Grupo de la Unidad de Igualdad de Género de Castilla La Mancha.

Web La Brújula Verde / Juana Galán y la Fraila, heroínas de la guerra de la Independencia

Web La Mancha Denominación de origen / Terreras de Tomelloso, vanguardia del feminismo manchego

Blanco y Negro (20.11.1896)

Web ABC / Moda / Las primeras españolas en llevar pantalones para trabajar, las de Tomelloso

La Cámara de Comercio e Industria de Ciudad Real (1912-2012) Cien años de actividad económica en la provincia. Isidro Sánchez Sánchez y Patricia Franco Jiménez (Coordinadores). Ciudad Real 2012

El Pueblo Manchego (del 22 al 28 de septiembre de 1920)

El motín de las mujeres (21.09.1920) / Juan Carlos Buitrago Oliver. Aquí nunca pasó nada: Ciudad Real entre líneas (ss. XIII a XXI) / 1ª ed. - [Ciudad Real]: Serendipia, 2025 (Ciudad Real Ensayo; 17)

 

Imágenes:

Introducción: Grupo de mujeres llamadas Ángeles Galán Calderón, Carmen Leal, Juliana Rincón, Evelia Sierra y Sagrario Galán, paseando por la calle Real de Piedrabuena (Ciudad Real) durante las Fiestas Patronales. 1950. Fondo Los Legados de la Tierra. Archivo de la Imagen de Castilla-La Mancha.

Leonor Serrano Pablo: La Ilustració Catalana / Les Mestres pensionades a Roma 23.02.1914.

Elisa Cendrero: Diccionario Biográfico de Castilla La Mancha / Elisa Cendrero

Antonia Roldán: Diccionario Biográfico de Castilla La Mancha / Antonia Roldán

La Xantipa: La Jantipa, una mujer de leyenda de Pilar Serrano de Menchén / Lanza Digital 04.02.2022

Concha Peña Pastor: La Esfera 26.07.1930

Elvira Fernández Almoguera: Web Cultura Castilla La Mancha / Retrato de Elvira Fernández-Almoguera retocado por José Vergara.

Emelina Carreño: Postal publicada por el fotógrafo Alfred Noyer en el estudio Saint-Mano de Paris. 1931

Guerrilleras de Valdepeñas: Web del Ayuntamiento de Valdepeñas / Fotografía de La estatua de La Galana en Valdepeñas

Las terreras de Tomelloso: Blanco y Negro 20/09/1896

Motín de las Mujeres: El público formando cola en la puerta de un estanco un día de saca / Vida Manchega 10.2.1920



DESASTRES METEOROLÓGICOS EN MIGUELTURRA A FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

 

Los fenómenos meteorológicos adversos son una constante en nuestra actualidad, con eventos extremos cada vez más frecuentes e intensos que nos recuerdan nuestra vulnerabilidad ante la fuerza de la naturaleza. Inundaciones devastadoras, olas de calor asfixiantes y tormentas violentas nos azotan generando pérdidas humanas y materiales incalculables. Ante este panorama, es fácil pensar que nos enfrentamos a un desafío sin precedentes, una consecuencia directa del cambio climático global. Sin embargo, ¿es esta percepción completamente precisa? ¿O acaso nuestros antepasados también lidiaron con desafíos similares en un contexto diferente?

Con este artículo propongo dejar constancia de una serie de ejemplos de este tipo de fenómenos ocurridos en Miguelturra, la gran mayoría en época estival, y que fueron recogidos por la prensa a finales del siglo XIX y principios del XX describiendo la devastación que produjeron:

-          Temporal del mes de diciembre de 1860: “Continuamos recibiendo noticias de los estragos causados por el temporal. Las inundaciones son generales. Las aguas, que tienen a Madrid casi incomunicado con el resto de España, han causado grandes destrozos en las vías férreas. En Miguelturra, las inundaciones han sido terribles y ha habido que salvar a las familias en carros y caballerías. Afortunadamente no hay que lamentar desgracias personales. Se socorre con dinero a las familias pobres.” (La Época 28.12.1860)

-          Granizada del lunes 23 de mayo de 1864: “descargó sobre el pueblo de Miguelturra y su término una granizada tal, que en pocos momentos destruyó los sembrados y ocasionó grandes daños en los árboles. El ayuntamiento de aquel pueblo estaba formando el oportuno expediente para que a los labradores se les hiciera alguna gracia por el gobierno en sus cupos de contribución.” (El Contemporáneo 28.05.1864)

-          Pedrisco del 20 de agosto de 1884 en la zona del Campo de Calatrava: “Los viñedos y olivares que se habían librado de los estragos de la paga de langosta fueron completamente destruidos, en términos que las cepas quedaron limpias por completo de pámpanos. La piedra era tan gruesa, y caía en tal cantidad, que muchos vecinos de Ballesteros, el Villar y otros pueblos sufrieron contusiones de importancia al salir aterrorizados en sus casas en la creencia de que éstas se derrumbaban por efecto de la piedra y el viento. La cosecha de patatas, que en aquella comarca representa una riqueza de muchos millones, ha desaparecido por completo, parte destruida por la langosta, parte por una enfermedad de las plantas, que no se acierta a combatir, y el resto por la nube del día 20. Imposible es describir el pánico y abatimiento que se ha apoderado de los manchegos, en vista de la ruina completa en que los dejan las diversas calamidades que afluyen a aquella rica provincia. Los términos municipales donde el pedrisco ha causado daños de más importancia son Ballesteros, Miguelturra, Manzanares. Almagro, Pozuelo, La Cañada, Villar del Pozo, Poblete y el Corral. También han sufrido bastante Ciudad Real, Carrión. Torralba, Bolaños y Daimiel.” (El Áncora 28.08.1884)

-          Tormenta del 2 de agosto de 1885: “La tormenta que se dejó sentir en Ciudad Real el domingo anterior, causó grandes destrozos en muchos puntos de aquel término, pero principalmente en la Poblachuela, en donde la piedra arrasó casi por completo aquellas hermosas huertas. También sabemos que ha hecho grandes destrozos en El Campillo, La Barraca, La Celada, Las Casas, Sancho Rey, parte de Santa María y Las Navas de Miguelturra, calculándose las pérdidas en muchos mites de duros.” (La Correspondencia de España 04.08.1885)

-          Temporal de septiembre de 1902: “En Miguelturra se ha desprendido el fruto de los olivos, habiendo quedado enterrados centenares de fanegas de aceituna. En tal estado se encuentra este preciado fruto, que no se podrá utilizar ni para la fabricación de aceite industrial. Existe el propósito de convocar a los vecindarios de los pueblos que han experimentado perjuicios a una reunión magna para impetrar del Gobierno auxilios y la reparación de los daños que se han originado. (La Correspondencia de España 12.09.1902)

-          Tormenta del 22 de septiembre de 1908: “Ayer descargó en este término municipal una tormenta que destrozó en gran parte la cosecha de uva y aceituna. Los olivos se ven con el fruto en el suelo como si estuvieran vareados; las cepas en su mayor parte han quedado sin pámpano y la uva hecha polvo. Las huertas de patatas, unas destrozadas por la piedra y otras secándose por causa de la epidemia que aquí llaman arenilla.” (Crónica de Vinos y Cereales 23.09.1908)

-          Tormenta eléctrica del mes de junio de 1912: “Ha descargado una formidable tormenta acompañada de grandes truenos. Un rayo mató en el campo a una vecina de Miguelturra, Argimira Pardo, de 26 años de edad. La infeliz se hallaba buscando malvas para venderlas en la ciudad, con lo cual ganaba el sustento de su familia. Deja dos niños de corta edad. Un individuo, Higinio Arenal, que se hallaba con ella al caer la chispa eléctrica, sufrió síntomas de asfixia, pero pudo salvarse.” (El Pueblo 04.06.1911).

Conociendo los fenómenos actuales y los estragos que causan con todos los avances que poseemos, resulta espeluznante pensar qué pudieron suponer para las gentes que moraban nuestras tierras este tipo de fenómenos hace más de 100 años, teniendo en cuenta que afectaban directamente a su principal medio de subsistencia: la agricultura. Y todo ello en un marco en el que raro era el año en el que los cultivos no se veían afectados, además, por grandes sequías o terribles plagas como la de la langosta.

Fuente de la imagen:

Boletín del Instituto Central Meteorológico (08.09.1902)

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