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EL JUEVES LARDERO


Texto completo de la conferencia con el mismo título celebrada el 7 de febrero de 2026 perteneciente a las IV Jornadas Culturales del Carnaval de Miguelturra.

El lema de estas IV Jornadas culturales del carnaval de Miguelturra del 2026 es: “Tradición, rito y sociedad. El carnaval como culminación del invierno festivo”. Por ello traigo hoy una tradición, un rito que marca el inicio de muchos carnavales en la provincia, en la región, en el resto del territorio nacional e incluso en muchos países de Europa; pero que, en nuestra localidad, Miguelturra, apenas es conocida. Se trata del Jueves Lardero, el último gran suspiro de alegría y abundancia comunitaria antes de que la fe llame al recogimiento y a la moderación.

Etimología

El nombre de la festividad es la clave de su significado:

La palabra "lardero" deriva del latín lardarius, que significa tocinero (lardum era tocino).

Forman parte de su familia semántica el sustantivo lardo (grasa o tocino) y el verbo lardear (untar en grasa).

Historia y Significado de la Fiesta

El Jueves Lardero (o Jueves Gordo) es una celebración popular de origen medieval ligada al calendario litúrgico cristiano y a los hábitos alimentarios de la Edad Media y que marca, tradicionalmente, el pistoletazo de salida a los festejos del Carnaval y la cuenta atrás para el inicio de la Cuaresma cristiana. Es una jornada de salida al campo, de alegría, convivencia y, sobre todo, una gloriosa despedida de la carne y la grasa antes del ayuno y la abstinencia.

La elección del jueves 

La Cuaresma simboliza los 40 días que Jesús ayunó en el desierto. En la Edad Media el ayuno de Cuaresma no empezaba el Miércoles de Ceniza como hoy, sino el viernes anterior. Esto se debe principalmente a cómo se contaban los días de ayuno y a la evolución del calendario litúrgico. La Iglesia Católica impuso un riguroso período de abstinencia y ayuno durante los cuarenta días de la Cuaresma, que comenzaban el Miércoles de Ceniza y terminaban en Pascua. Pero había un problema, los domingos nunca se consideraron días de ayuno, porque son días de celebración de la Resurrección. Si se empezaba a contar el Miércoles de Ceniza y se quitaban los domingos, no salían exactamente 40 días de ayuno. Entonces decidieron imponer el viernes como primer día de ayuno, siendo el jueves anterior el último día para poder disfrutar de los alimentos prohibidos durante la cuaresma. Posteriormente, la iglesia decidió que el ayuno comenzara el miércoles de ceniza.

El ayuno medieval

Consistía en hacer solo una comida al día. Al principio era al atardecer, coincidiendo con la puesta del sol, aunque a lo largo de los años se fue adelantando dejándola al mediodía.

Además, los productos prohibidos iban mucho más allá de la carne:

- Carne de todos los mamíferos y aves.

- Lácteos: la leche y todos sus derivados como el queso y la mantequilla. 

- Huevos: para que no se echaran a perder, los cocían y los pintaban para diferenciarlos de los frescos. Así nació la tradición de los Huevos de Pascua.

- Grasa animal: no se podía usar para cocinar.

- Alcoholes fuertes (si estaban permitidos el vino y la cerveza en cantidades moderadas).

- Banquetes: ni siquiera los veganos.

Consecuencias de la imposición del ayuno:

- Por un lado, obligaba a los fieles a consumir las reservas de productos cárnicos, especialmente aquellos ricos en grasa y que podían estropearse, antes de que el ayuno diese comienzo.

- Por otro lado, el Jueves Lardero se convirtió en la última oportunidad para celebrar un verdadero festín antes de un largo periodo de privaciones de la cuaresma.

La salida al campo

Antes del cristianismo, en Europa ya existían fiestas de origen pagano al final del invierno. Eran unas celebraciones que servían para despedir el frío, en las que se realizaban ritos para asegurar la fertilidad de los campos y en la que se celebraban banquetes comunitarios. El cristianismo no eliminó esas fiestas, las reinterpretó.

Inicio del Carnaval

El Jueves Lardero también sirve como el pistoletazo de salida oficial a las festividades de Carnaval en muchas localidades. Es el primer acto de desorden y alegría que precede a la Cuaresma.

La palabra Carnaval procede del latín carnem-velare, que significa "dejar la carne". Y se trataba de los de los días en los que se despedían de los placeres que luego iban a estar prohibidos en cuaresma. Cuando se trasladó el inicio del ayuno al miércoles de ceniza, en muchos lugares, se mantuvo el jueves lardero como primer día del carnaval.

El Jueves Lardero en la actualidad

El Jueves Lardero se mantiene vivo hoy en día como un hermoso ejemplo de cómo el calendario religioso se entrelazó con las necesidades de la vida rural y las ganas de fiesta de la gente. Es un recordatorio de que, antes de la abstinencia, siempre hay tiempo para un último y delicioso atracón en buena compañía. Aunque la celebración tiene el denominador común de salir al campo a consumir productos grasos, en cada lugar se ha festejado según su propia idiosincrasia variando la forma de celebrarlo y los productos que se consumen. Veamos los ejemplos más significativos

La celebración del Jueves Lardero en Europa:

La tradición de un "jueves gordo" antes de la Cuaresma no es exclusiva de España:

Polonia (Tłusty Czwartek): Se celebra comiendo pączki (rosquillas grandes rellenas de mermelada) y faworki (alas de ángel, muy similares a nuestras borrachuelas). Es un día centrado en el dulce y la grasa.

Italia (Giovedì grasso): se celebra especialmente en Venecia y forma parte de la semana gorda que precede al Miércoles de Ceniza, con platos ricos y grasos, fundamentalmente dulces como chiacchiere o castagnole.

Alemania (Weiberfastnacht): Se trata de una variante muy peculiar, ya que, aunque también abundan los dulces, fundamentalmente los krapfen o berliner; la palabra weiberfastnacht significa carnaval de mujeres y se trata de un día de carnaval y desorden, donde las mujeres toman el control simbólico de la ciudad y cortan las corbatas a los hombres compensándolos con un beso.

El jueves lardero en España

En casi todas las regiones, la costumbre más extendida es organizar una merienda campestre o un día de campo con amigos y familiares, donde los protagonistas gastronómicos varían según las regiones:

- Aragón: Longaniza o chorizo asado.

- Castilla y León: Hornazo (pan relleno de embutidos como chorizo y lomo), tortilla y chorizo.

- La Rioja: Bollos preñaos (pan relleno de chorizo), tortilla y culecas. Curiosamente, en esta región hay un pueblo que se llama lardero que también celebra el jueves lardero, actualmente con fines solidarios.

- Cataluña: Butifarra de huevo, coca de chicharrones y tortillas variadas. 

El Jueves Lardero en Castilla-La Mancha

Su esencia sigue siendo la de salir al campo o a un paraje natural con amigos y familiares para disfrutar de un festín de viandas ricas en grasa y proteína, despidiéndose así de ellas antes de la Cuaresma. En cada lugar se utilizan distintos productos gastronómicos:

- La mona, típica especialidad del jueves lardero en Albacete, es un bollo de masa esponjosa, a menudo endulzado con azúcar, que se decora con uno o más huevos duros enteros en su centro. En Albacete también existe el hornazo, un bollo de masa parecida al pan que se rellena o decora con ingredientes salados como chorizo, sardinas, pimientos, o panceta.

- El Hornazo es una especie de empanada o pan redondo que se cuece al horno con un relleno contundente de productos del cerdo. Los productos más comunes usados como relleno son el chorizo y el lomo de orza. Es típico de Cuenca y de lugares de la Mancha Oriental. En Albacete también existe el hornazo, un bollo de masa parecida al pan que se rellena o decora con ingredientes salados como chorizo, sardinas, pimientos, o panceta.

- Tortilla de Patatas con o sin chorizo. 

- Embutidos: Chorizo y lomo asados o simplemente en bocadillo.

-       El jueves lardero en la provincia de Ciudad Real:

-          Ciudad Real: en la capital apenas hay indicios de la celebración del jueves lardero, solamente de la segunda década del siglo XX cuando se celebraba esta fiesta en el Hospicio de Ciudad Real, un lugar que no solo acogía a niños y niñas huérfanos, sino que también tenía un espacio para personas mayores que no se podían valer por sí mismas o estaban solas, a modo de residencia de ancianos. Ese edificio se construyó en el terreno que ocupaba anteriormente el convento de los Franciscanos (uno de los nueve conventos que existían en Ciudad Real en el siglo XIX) y que actualmente ocupa la Residencia Santo Tomás de Villanueva en la popular, para miguelturreños y miguelturreñas, Plaza de san Francisco por ser donde está situada la parada final de la línea de autobuses Ciudad Real – Miguelturra.

Los dirigentes de la institución invitaban a una comida a diversas autoridades, personalidades de la época, que era amenizada por una banda de música. Con esa comida también eran agasajados los trabajadores y los internos del Hospicio. De ella hay testimonios gráficos en la revista Vida Manchega (06.02.1913 y 05.03.1919). Mi teoría es que esa celebración del jueves lardero es un hecho aislado en Ciudad Real motivado, seguramente, por la procedencia del director del centro de algún pueblo o ciudad donde si se celebraba esta fiesta.

-          Pedro Muñoz: se sale al campo a merendar y a pasar la tarde, es decir, lardear y comer la típica torta con huevo.

-          Socuéllamos: tradicionalmente es un día dedicado a la comida, en Socuéllamos es típico ir a merendar al campo, así como comer típicos dulces como la mona o el hornazo.

-          Villanueva de los Infantes: antiguamente se salía al campo para merendar tortas con chocolate, actualmente esta costumbre ha quedado para los escolares que lo celebran almorzando esas viandas.

-          Malagón: la tradición del jueves lardero es una de las más arraigadas y características del carnaval malagonero (junto a las banderas de ánimas). Marca el inicio del carnaval y es una jornada de campo y gastronomía (Lanza 07.02.1970). La jornada comienza con la gente paseando hasta la Plaza de los Moros (monte cercano a Malagón). Después, ya por la tarde, bajan al entorno del Molino y el depósito de agua donde degustan sardinas asadas y limoná que, actualmente, prepara el ayuntamiento.

-          Calzada de Calatrava: el jueves lardero se celebra en esta localidad de una forma especial y distinta a las del resto de municipios: con el manteo de peleles, tradición que proviene de tiempo inmemorial, que cuenta con gran raigambre popular y que consiste en la confección de unos muñecos de cartón y trapo que, generalmente, representan, de forma burlesca y satírica a personas y hechos de la actualidad de cada año a los que pretenden criticar o ridiculizar. Estos muñecos se exponen desde la mañana del jueves formando escenas en la calle y, ya por la tarde, se procede a su manteo por niños, jóvenes y mayores. Durante el manteo se cantan canciocillas típicas del día como la que dice: “Al pelele le gusta el vino, al pelele le gusta el pan, al pelele le gusta todo, menos ir a trabajar”.

-          Granátula de Calatrava: el jueves lardero es conocido como el día de los “Judas”, tradición que se pierde en el tiempo y, que al igual que en Calzada con los peleles, son muñecos realizados a mano con ropas viejas que representan personajes y hechos de la actualidad de forma burlesca y satírica y que sitúan en la calle formando escenas para ser visitados.

-          Miguelturra: La única referencia del jueves lardero en el carnaval de Miguelturra la hizo, en 1985, el cuarto pregonero de nuestro carnaval, el escritor y dramaturgo Lorenzo Píriz Carbonell, al emular en su pregón lo que recordaba del carnaval de su tierra, Cataluña.

De todas formas, si podemos observar ciertas similitudes en algunos aspectos de esta celebración con otros que se realizan en Miguelturra.

Podríamos hablar de las actuales comidas o sardinadas que hacen las peñas actualmente al haberlas “copiado” de otros lugares que las realizan el jueves lardero, aunque seguramente nada tengan que ver. Sí veo más similitud en otros aspectos de nuestro carnaval. Así, los faworki polacos y los chiachiere italianos son unos dulces semejantes a alguno de los que componen nuestra famosa fruta en sartén, en la que se utiliza materia grasa para su realización.

Por otro lado, en las celebraciones del manteo de peleles de Calzada y los Judas de Granátula se puede observar cierta similitud con los “Judas” y los “dómines” de Miguelturra.

Conclusión:

El jueves lardero es un ejemplo de cómo cada localidad o comunidad adapta las fiestas populares a su pasado, a sus tradiciones y a su entorno cultural, social y físico.


Fuentes:

-          El carnaval en La Mancha: Miguelturra y la provincia de Ciudad Real / Aula de Estudios de la U.P. de Miguelturra; [coordinador], Julián Plaza Sánchez; prólogo, José López Martínez. - Ciudad Real: Área de Cultura, Diputación Provincial, 1992. Biblioteca de autores y temas manchegos.

-          El carnaval en Europa / edición, selección, prólogo y notas de José Luis Sánchez. - Madrid: Miraguano, 2007

-          Página web del ayuntamiento de Malagón

-          Página web del ayuntamiento de Calzada de Calatrava

-          Página web del ayuntamiento de Pedro Muñoz

-      Cuadernos manchegos: “Los satíricos y reivindicativos Judas protagonizan este jueves el inicio del carnaval”. 08.02.2024

TRADICIÓN DE LOS JUDAS. NOTAS SOBRE SU CELEBRACIÓN EN MIGUELTURRA

 Los Judas o peleles son muñecos confeccionados con ropas viejas y rellenos de paja, que representan al apóstol suicida que traicionó a Jesús. Estos muñecos simbolizan el mal, conjugando todo lo malo que ha pasado en la comunidad, por lo que son afeados conscientemente con el fin de crear un personaje burlesco y ridículo, que será colgado, manteado, apaleado, descuartizado o quemado por el pueblo, pues con su destrucción estos males se olvidarán para siempre y se cumplirán los anhelos de justicia de la comunidad cristiana. Esta tradición milenaria resulta del sincretismo entre rituales profanos y religiosos en torno a un personaje que a lo largo del tiempo ha variado su función conservando ciertas costumbres que lo acompañaban. Para algunos autores su origen podría remontarse a antiguas culturas agrarias que practicaban sacrificios humanos para propiciar la fertilidad de los campos. Con el tiempo pasaría a formar parte del carnaval, sustituyendo las víctimas por una figura de trapo o pelele, que sería manteado y despedazado en las calles. Esta costumbre se adaptaría a la religión católica, pasando a celebrarse el último día de la Semana Santa y cambiado el nombre de pelele a Judas.

Esta tradición se ha venido celebrando en Miguelturra de forma intermitente desde hace muchos años y, como veremos ha pasado por las fases descritas en el párrafo anterior.

Antonio Vallejo nos describe cómo se celebraba en Miguelturra alrededor de los años 50 del siglo pasado y que es muy similar a como se ha celebrado en años recientes:

El pueblo de Miguelturra … vivía una antiquísima costumbre… "los Judas", celebración popular de marcado carácter espontáneo e improvisación, con un cierto trasfondo de religiosidad y peculiar sentido de la justicia, todo ello realizado de una manera parda y natural, no exenta de alegría y buen humor, y en la que se aprovechaba para dar rienda suelta a la picaresca o expresión creativa y, por qué ocultar, muchas veces también a lo grosero. Con la celebración de "los Judas", los habitantes de estas tierras expresaban su particular manera de vivir y recordar ciertos episodios de Ia Semana Santa, de forma natural, al margen de manifestaciones religiosas más institucionalizadas…

En las tardes del sábado de Gloria, (entre el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección), era corriente que, amigos y vecinos, generalmente mujeres, se reuniesen en partidas de diez o doce para, espontáneamente, construir un pelele, con el que representar sarcásticamente a Judas, (personaje bíblico responsable de la Pasión y muerte de Cristo).

El pueblo llano manifestaba sus sentimientos, contrarios a la actitud del apóstol, tomando el muñeco que lo representaba y paseándolo por el barrio, bien sujeto, (como antiguamente se hacía con los culpables de algún delito), entre risas, juerga, tragos de limonada y empellones al "judas" que, en este caso, iba sentado y fuertemente atado a una silla vieja que portaban tres mujeres. La "justicia popular" se cumplía cuando, hacia el ocaso de la tarde, tenía lugar el "ahorcamiento del Judas" y su posterior destrozo a palos y pedradas.

El grupo de mujeres, al que esporádicamente se unían algunos hombres, paseaba al pelele por las calles, entonando “los dómine” …

Para el ahorcamiento, que frecuentemente se solía celebrar a la caída de la tarde, se preparaba una larga cuerda con la que atar por el cuello, o bien por la mitad del cuerpo, al "Judas". Luego, cada extremo de la cuerda se enganchaba a un ventanillo alto o balcón. Las puntas de la soga se dejaban caer, y el "Judas" quedaba más o menos en el centro de la calle. Dos personas se situaban junto a las cuerdas y tiraban fuertemente hacia abajo dejando el muñeco colgado, luego soltaban cuerda y tiraban de nuevo bruscamente, lo que hacía subir y bajarlo repentinamente, o bien lo balanceaban, todo ello simulando un ahorcamiento, (forma escogida, según la tradición, por el apóstol para acabar con su vida). Mientras tanto, la comitiva de mujeres y numerosos chiquillos, sorteaba los numerosos y continuos vaivenes del "Judas" y aprovechaban todos para tirarle piedras, pinchar: y apalearle… hasta que, por fin, debido a tantos y fuertes tirones, empujones o golpes, el muñeco se decapitaba y destrozaba…

Por otro lado, Francisco M. Peco, en un artículo escrito para el nº 4 de la revista de la Asociación Malastardes en 2023 sobre el carnaval de Miguelturra y su impacto en la prensa escrita desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX, nos descubre dos publicaciones que hacen referencia al carnaval de Miguelturra. Ambas pertenecen al periódico del partido liberal El Clamor Público que se editaba en Madrid desde 1844. En concreto, las publicaciones referidas pertenecen a los días 27 y 28 de febrero de 1849.

En la publicada el 27 de febrero (fechada en Ciudad Real el 23 de febrero) se dice:

Entre lúgubres y amarillentos blandones, interrumpido por las plañideras voces (que aturdían al auditorio) de su viuda e hijos, auxiliado por dos frailes, gilito uno y otro del Carmen y marchando al compás del funerario y destemplado tambor, hemos visto en la inmediata villa de Miguelturra, el miércoles de ceniza, la secular costumbre de ajusticiar en horca a un cualquiera que se ofrece a tan estupenda carnavalada. Ya que fue abolido el suplicio de horca, bueno fuera que en garrote (vil, porque es mal tiempo de nobiliarias distinciones) se ejecutara este mamarracho que tanto divierte a la masa popular.

Mientras que en la del 28 se relata lo siguiente: 

¡TODAVÍA SE AHORCA!

Con fecha 21 del actual nos dicen de Miguelturra lo siguiente: ¡Qué horror! Lo vemos y apenas lo creemos. Una horca horrible, ese suplicio espantoso abolido por la Reina Cristina, ha estado hoy ofrecido a la expectación pública de esta muchedumbre agolpada a presenciar una escena horrorosa. Un infeliz acusado no se de qué, ni por qué tribunales juzgado, ha sido esta tarde ejecutado después de hacer su largo testamento en presencia del pueblo, (y por cierto que a todos cuantos divisaba en sus últimos momentos decía eran sus deudores) y de dos frailes que le ayudaron a bien morir, con sus hábitos y capucha cual pudieran hacerlo en 1823 en la vuelta del Deseado, uno Carmelita y otro Gilíto. ¡Y esto pasa a vista y presencia de las autoridades! Pues señor, pasó en efecto, y lo mismo sucedería en otros pueblos el miércoles de ceniza por la tarde; por supuesto, de mentirijillas, por ser costumbre de tiempos seculares hacer este mamarracho como el entierro de la Sardina en esa corte: que por ser cosa estupenda nos ha parecido indicarlo a Vds. siguiendo el encargo de anunciarles lo que haya de notable en los usos y costumbres de este país.

El acto al que hacen referencia ambas publicaciones es un ahorcamiento de un muñeco o pelele que sucedió en Miguelturra el 21 de febrero de 1849, miércoles de ceniza para más señas.

Observamos que existe un siglo de diferencia aproximadamente entre la celebración de 1849 y la de 1950. En esos 100 años vemos la evolución a la que hacía referencia en el párrafo introductorio: mientras que a mediados del siglo XIX se realizaba en carnaval, concretamente el miércoles de ceniza, cien años después se hacía ya en Semana Santa, en concreto en el sábado de gloria.

Observamos además otras semejanzas y diferencias entre una celebración y la otra. La principal similitud radica en el aire festivo en ambas con el consiguiente alborozo y jaleo que formaban el cortejo de personas que acompañaban el acto, además del final del pelele, que no era otro que su ahorcamiento y posterior despiece. 

Con respecto a las principales diferencias, la más antigua era protagonizada por dos personas disfrazadas de frailes, uno gilito (franciscano) y otro carmelita; mientras que en la moderna las protagonistas son un grupo de 10 o 12 mujeres. Por otro lado, en la antigua se relataba un supuesto testamento y se acompañaba el acto con el sonido de un tambor, mientras que en la actual los protagonistas musicales son los famosos “dómines”.

Y precisamente, para finalizar estos apuntes a la celebración de los “Judas” en Miguelturra, un ejemplo de dómine recogido de la recopilación de Isaías Palmero y dedicado a una calle de esta población a la que, seguro, ambos tenemos mucho cariño:

(Solista): En la calle de La Corte

(Coro): Dómine

(Solista): A la mejor chica que había

(Coro): Dómine

(Solista): Se le cayó el miriñaque

(Coro): Dómine

(Solista): Qué vergüenza pasaría

(Coro): Dómine, dómine fuiste,

dómine y no pudiste, dómine. Amén


Fuentes: 

Cultura en Red CLM / Los Judas del Domingo de Resurrección en Castilla-La Mancha

La celebración de los Judas en Miguelturra. El canto de “los dómine”. Antonio Vallejo Cisneros. Miguelturra. 1988

El carnaval de Miguelturra durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX a través de su impacto en la prensa escrita. Francisco M. Peco. Malastardes: Revista de investigación Nº4. Miguelturra. 2023

Los chascarrillos de Palmerillo. Isaías Palmero. Miguelturra. 2022


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