Contenido de la charla con el mismo título realizada con motivo de las II Jornadas Aldea de Ciruela el 28 de noviembre de 2025 en el salón de actos de la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real.
En esta charla haré un recorrido por nuestra hemeroteca,
donde exploraré noticias de la aldea que, aunque pequeñas en su origen,
capturaron el pulso de acontecimientos que fueron moldeando la historia de
nuestra comunidad, e incluso, la historia nacional. A través de esas noticias
explicaré algunos de ellos. En concreto para esta ocasión rescato noticias
sobre Ciruela aparecidas a lo largo del siglo XIX que tienen relación con tres
acontecimientos históricos relevantes a nivel local, provincial y nacional: las
guerras carlistas, la desamortización y el bandolerismo.
Imagen: archivo de la Asociación de vecinos y vecinas Aldea de Ciruela
Introducción: Toponimia de la aldea de Ciruela
Alfonso X en 1255 le anexiona Ciruela a Ciudad Real como
Zuheruela (Carta Puebla de Ciudad Real)
Nombres en documentos medievales: Zufera y Castrum de
Zuerola
Derivaciones etimológicas: Zuhayra (la más bonita) y Suhayra
(roca o pequeña peña). Esta última es la más probable por el peñón volcánico
que todos conocemos.
1780: Cihuruela. Es inevitable la asociación semántica con
el fruto para que evolucionara a Ciruela.
Carlistas:
Noticias:
En La Revista Española, el 16 de marzo de 1835 (es la
noticia más antigua sobre Ciruela encontrada hasta la fecha en periódicos)
aparece una noticia en la que se da cuenta que Santillos Peco, de Miguelturra,
fue a la aldea de Ciruela con 23 hombres y que piensan que el jefe de esta
partida es Cándido Tercero, también de Miguelturra y antiguo dómine del que se
pensaba que estaría en Portugal huido con el Locho.
El 18 de febrero de 1836 aparece en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real una carta firmada por “Un nacional voluntario de
caballería de Manzanares y vecino de Ciudad Real” que cuenta, entre otras
cosas, que una facción de carlistas a cuyo cabecilla llama “el Junco de
Miguelturra” y cuya residencia la tiene en Ciruela ha desaparecido de la zona
El 11 de diciembre de 1837, en la Gaceta de Madrid (origen del B.O.E) se vuelve a hacer referencia al Junco de Miguelturra que estaba en Ballesteros con sus hombres y otras partidas de carlistas de donde huyeron hacia las sierras. Les pudieron coger unas yeguas y unas mulas que habían robado en Ciruela.
Imágenes: Grabado de Antonio Gómez, "Chamorro" y fotografía de J. Laurent
Las guerras carlistas fueron una serie de conflictos civiles
en España que enfrentaron a los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón y
sus descendientes, contra los liberales, defensores de la reina Isabel II. Se
distribuyeron en tres conflictos principales: la Primera Guerra Carlista
(1833-1840), la Segunda Guerra Carlista (1846-1849) y la Tercera Guerra
Carlista (1872-1876).
Las noticias que hemos visto pertenecían a la primera guerra
carlista. Los carlistas tenían como lema Dios, Patria y Rey; defendían el
foralismo particular de cada uno de los territorios, así como la defensa de la
religión. Sus defensores pertenecían sobre todo al mundo rural y lo formaban
pequeños propietarios empobrecidos, artesanos arruinados, que veían con recelo
las reformas liberales y también, la pequeña nobleza y parte del clero.
Con respecto a las personas que aparecen en las noticias,
mientras que del Junco de Miguelturra no he encontrado aún nada más que esas
noticias, de Cándido Tercero sí hay más información. Fue un jefe carlista
nacido en Miguelturra al que se le asocia en muchas ocasiones con Mariano Peco,
otro carlista miguelturreño que podría ser familiar del mencionado en la
noticia Santillos Peco (del que no he podido encontrar nada). Cándido era
dómine (maestro) fue un cabecilla carlista (a menudo denominado como caudillo),
considerado como insubordinado dentro de los propios carlistas y al que se le
achacan numerosos crímenes y episodios sangrientos. Fue capturado, pero logró
escapar del castillo de Badajoz para seguir su lucha por el carlismo.
Finalmente fue capturado en Corral de Calatrava en diciembre de 1842 y
ejecutado poco después
De Manuel Adame de la Pedrada, más conocido como El Locho,
se sabe que nació en Ciudad Real el 6 de mayo de 1780. De padres muy humildes,
se vio obligado a trabajar siendo aún muy niño. Su primer trabajo fue cuidando
cerdos (de ahí su apodo) y en su juventud se hizo jornalero, actividad ésta que
mantendría hasta el momento de la invasión francesa, entonces se integró en un
regimiento en la zona de Sierra Morena. Dispersa su unidad, se incorporaría a
la partida de Ventura Jiménez, en la que pronto destacaría por su audacia y
valentía. Recorriendo toda La Mancha llegó por el Norte a las cercanías de
Toledo y pueblos inmediatos. Tras finalizar la guerra obtendría el grado de
alférez, hasta que de nuevo durante el trienio constitucional volvió a tomar
las armas a favor de la causa absolutista y en contra del régimen liberal. A
partir de 1823 la patrulla de Adame se reconvertiría en el Regimiento de
Defensores Voluntarios del Rey, uno de los que formarían parte de la primera
división real de infantería y caballería, a cuyo frente se encontraría Manuel
Adame con el grado de mariscal de campo. A la muerte de Fernando VII,
defendería la causa carlista, y tras fugarse de prisión lograría nuevamente
formar una partida de 1500 hombres recorriendo las sierras y montes de La
Mancha distinguiéndose en sus acciones por la crueldad, siendo en 1834, y tras
el encuentro junto a Ruidera con las tropas que mandaba Bessieres, su facción
finalmente desarticulada. Murió exiliado en Londres en fecha desconocida.
Lo cierto es que Miguelturra estuvo muy ligado al carlismo
durante el siglo XIX e inicios del XX, como lo atestiguan, además de los
mencionados, algunos famosos carlistas posteriores: Carmelo Hervás, «Feo de
Cariño» (guerrillero carlista que actuó en la provincia de Ciudad Real y
pereció en Miguelturra el 9 de septiembre de 1874), Miguel Sobrino, «Frailero»
(vecino de Miguelturra que se destacó por sus excesos durante la segunda guerra
carlista en 1849) o Santiago Muñoz, «Tiraguillo» (cabecilla carlista de
Miguelturra que reanudó sus actividades de robo de caballerías después de
haberse acogido al indulto). Además, existieron a finales de siglo dos
publicaciones carlistas locales: «La Juventud Leal» y «Los Soldados de Cristo»
Ciruela y los carlistas
En la provincia se formaron más de un centenar de partidas,
algunas con apenas una decena de hombres y otras superando varios centenares.
Tres son las causas de esta proliferación: la orografía montañosa y el tránsito
a través de la provincia de las comunicaciones Madrid-Andalucía, las partidas
guerrilleras que se formaron durante la guerra de la Independencia y la pobreza
existente en la provincia.
Estas partidas nunca tuvieron unidad de mando y de
administración por lo que continuamente se mantenían en movimiento por la
provincia, asaltando pueblos y refugiándose en las montañas.
El principal objetivo de estas partidas fue Ciudad Real y
Ciruela, es un sitio relativamente alejado y tranquilo, por el que pasaba poca
gente salvo los que allí vivían, incluidos los carlistas cuyos vecinos
protegerían (más por miedo que por simpatía) y que estaba relativamente cerca
de Ciudad Real para desde allí, hacer incursiones en la capital. Así lo
hicieron los hermanos Rugero de Almagro (Palillos) o Isidoro Mir (tras ser
asesinado en Fuente el Fresno se trasladó su cuerpo a Ciudad Real donde fue
colgado en una ventana al lado de la Puerta de Granada, se le puso un puro en
la boca y fue causa de escarnio público). La madre de los “Palillos” también
fue fusilada con 81 años en Ciudad Real.
Una persona que fue crucial en esta primera guerra carlista
fue el general Espartero. Nacido en Granátula de Calatrava, llegó a ser dos
veces presidente del Consejo de Ministros y fue jefe del Estado como regente
durante la minoría de edad de Isabel II. Destacó por su actuación en el campo
de batalla en la primera guerra carlista, donde su dirección del Ejército
isabelino o cristino fue de vital importancia para la victoria final que se
escenificó con el abrazo de Vergara entre el propio Espartero y el líder
carlista Maroto.
Franciscas:
Noticias:
-
En el Boletín Oficial de Ciudad Real del 14 de
septiembre de 1842 aparece una noticia sobre la subasta pública de unas tierras
que pertenecían a las Franciscas de Ciudad Real.
-
El 8 de noviembre de 1848 aparece un anuncio en
el mismo boletín en el que describe las tierras procedentes de las Franciscas
que pueden ser subastadas
-
En 1855, en un suplemento del Diario de Logroño
(en el que aparecen noticias de otras provincias) vuelve a aparecer el terreno
de las Franciscas que será sometido a subasta.
¿Quiénes eran las Franciscas y cuál era el motivo de las
subastas de sus tierras?
Según el doctor Del Valle Calzado, en el siglo XVIII existían 9 conventos con sus respectivas iglesias
en Ciudad Real capital, 6 masculinos y tres femeninos.
Los masculinos eran:
-
Hospital – Convento de San Antón: se cerró en
1788 y estaba situado en la calle Altagracia (cerca de donde actualmente está
el Colegio Cruz Prado).
-
Dominicos: construido sobre una antigua sinagoga
en una amplia zona alrededor de la actual calle Compás de Santo Domingo.
-
Carmelitas Descalzos: Situado fuera de la
muralla frente a la puerta del Carmen (de hecho, esta se abrió para dar acceso
al convento), en lo que actualmente son dependencias de la Diputación (obras
públicas y archivo) y anteriormente fue hospital.
-
Mercedarios: en la calle Caballeros, frente al
Obispado y Juzgado Provincial
-
Convento de San Francisco: en la Plaza de San
Francisco donde actualmente está la Residencia Universitaria Santo Tomás.
-
Convento-Hospital San Juan de Dios: en la actual
calle Ruiz Morote, entre San Pedro y la Plaza de San Francisco
Los femeninos:
-
Dominicas: situado entre las actuales calles de
Altagracia, Jacinto y Luz, al lado de la Plaza Agustín Salido
-
Carmelitas Descalzas: en la plaza del Carmen
-
Convento de Concepcionistas (franciscanas)
En el año 1835, salvo el de San Antón, existían y estaban en
funcionamiento todos ellos. En este año se produjo un hecho fundamental: la
desamortización de Mendizábal (Juan de Dios Álvarez Méndez), que junto a otras
posteriores como la de Madoz en 1855 producen la expropiación y subasta de los
bienes eclesiásticos y la transformación de muchos edificios religiosos.
Imagen: La Tribuna de Ciudad Real online. 17.02.2023
Los conventos de Ciudad Real no fueron ajenos a ella y
mientras algunos se convirtieron en usos civiles al principio como hospitales o
escuelas, otros quedaron abandonados. Todos los conventos masculinos y sus
propiedades fueron desamortizados, mientras que los femeninos continuaron con
su actividad (solo el convento, no sus tierras que también fueron
desamortizadas). Con el tiempo este proceso provocó la desaparición de la
mayoría de los edificios que albergaban los conventos de la ciudad y la
pérdida, destrucción o dispersión de obras artísticas y fondos documentales;
además, de la concentración de propiedad en manos de la burguesía que optó por
destruirlos y realizar en su lugar nuevas edificaciones.
Esto fue lo que ocurrió con cada uno de los conventos
masculinos:
-
El de los Dominicos se hundió y sus bienes
materiales fueron destruidos o expoliados. Solo se conserva en el Museo de
Ciudad Real la puerta de la antigua sinagoga.
-
El de los Carmelitas se convirtió en Hospital y
con las continuas reformas y ampliaciones desapareció convento e iglesia
-
El de San Juan de Dios se hundió y se edificaron
viviendas para funcionarios de la Diputación (Grupo Francisco Franco)
-
El convento de San Francisco se hundió y en su
lugar se construyó el Hospicio provincial
-
El de los Mercedarios es el único masculino que
sobrevive, ya que se dedicó a Instituto General de Enseñanza por iniciativa de
Espartero y ahora, tras pasar por varios cambios de denominación como Instituto
(San Juan de Ávila y Femenino) es el Museo de la Merced. Como curiosidad en su
creación como Instituto jugó un papel fundamental Espartero y en ese Instituto
nació la actual Biblioteca Pública del Estado de Ciudad Real.
Con respecto a los femeninos, sobrevivieron a la
desamortización los tres:
-
El de Dominicas, tras ir deteriorándose tras la
Guerra Civil y no afrontar reformas, fue hundido en 1970 y, en su lugar, se
construyeron bloques de vivienda. La portada de su iglesia es la que está ahora
en la rotonda de la Puerta de Santa María.
-
El de Carmelitas descalzas continua activo en la
actualidad.
-
No está activo como convento, pero si su
edificio el de la Inmaculada Concepción (Franciscanas o franciscas a las que se refieren las noticias) que conocemos como
Convento de Las Terreras, por hallarse cerca la Laguna de las Terreras, que se
secó con posterioridad por la insalubridad que producía y a sus monjas se las
conocía cariñosamente como franciscas.
Su edificio, construido en el siglo XVI, combina formas del
último periodo del gótico con elementos renacentistas. Fue fundado por D. Luis
de Mármol, escribano de la Chancillería de Granada, para albergar a las Beatas
de la Orden Tercera de San Francisco.
Desde 1996 se dedicó a la madre fundadora, Santa Beatriz de
Silva. En el 2008, debido a la falta de vocación, las Concepcionistas son
trasladadas a Osuna.
En el 2023 fue adquirido por el Ayuntamiento de Ciudad Real
con la finalidad de dedicarlo a fines turísticos, encontrándose actualmente en
restauración.
Ciruela y las franciscas
La venta de los bienes desamortizados se realizaba en
pública subasta a través de los anuncios en los boletines oficiales
provinciales. Y a pesar de lo que se pueda creer, la tierra era la base
fundamental de la economía eclesiástica frente a las propiedades urbanas que
eran residuales.
Las tierras situadas en la aldea de Ciruela de cuya subasta se hacían eco las publicaciones en los años 1842, 1848 y 1855 que hemos visto pertenecían a las tierras desamortizadas a las franciscas.
Bandoleros
Noticia:
En la edición del 8 de mayo de 1880 de La Voz Montañesa
aparece una noticia que habla de la impunidad con la que campan una serie de
bandoleros ciudadrealeños (solían esconderse en los Montes de Toledo) que han
sido avistados, entre otros lugares, en Ciruela. Entre otros habla de
Castrolas, los Juanillones y los Purgaciones (a estos se refiere como los otros
dos hermanos).
El fenómeno del bandolerismo en Ciudad Real y en los Montes de Toledo mantuvo en jaque a las autoridades en la segunda mitad del siglo XIX, pues parapetados en los montes cometían todo tipo de delitos. En cuanto a los bandoleros avistados en las
inmediaciones de Ciruela según la noticia:
Castrolas:
Isidoro Juárez Navarro, conocido como "Castrolas" (Villarrubia
de los Ojos, 5 de abril de 1851), fue un célebre bandolero que actuó en la
segunda mitad del siglo XIX, principalmente en La Mancha y los Montes de Toledo
(Ciudad Real y Toledo).
Proveniente de clases desfavorecidas, empezó a robar joven,
siendo condenado a cárcel por robo de aceite a los 19 años.
Su deserción del servicio militar a África lo forzó
definitivamente al bandolerismo para sobrevivir.
Se refugió en los Montes de Toledo. Su vida fuera de la ley
fue impulsada por el hambre, la ignorancia y la injusticia social, y estuvo
marcada por acciones violentas. A pesar de su origen humilde, sabía leer y
escribir.
Murió de forma prematura y violenta, alrededor de los 30
años, asesinado a traición por un pastor y sus acompañantes a quienes fue a cobrar
una deuda. Su cadáver fue mutilado (le cortaron las orejas) y expuesto
públicamente como escarmiento.
En Madridejos existe la famosa "Ruta de la Cueva
Castrola" en Madridejos, un sendero que llega a uno de los lugares que
supuestamente le sirvieron de refugio.
Los Purgaciones:
En la noticia se les domina como los "dos hermanos" y eran los hermanos Ambrosio y Casimiro Navarro Clemente,
nacidos en Fuente el Fresno.
Los Juanillones:
Eran los hermanos
Felipe y Juan García-Quilón López-Simancas, naturales de Fuente el Fresno y
cabreros de profesión
Los Juanillones y Purgaciones se hicieron célebres por
sus temibles y temidas acciones en la Mancha (robos, asesinatos y secuestros).
Uno de los sucesos más destacados del bandolerismo en los Montes de Toledo fue el intento de asalto al tren de Villacañas en 1880.
La Guardia Civil, que conocía las intenciones ya que les había preparado una trampa, se
enfrentó a los bandoleros en un tiroteo.
La mayoría de los miembros de la banda murieron en el
combate.
Aunque líderes como los Juanillones y los Purgaciones lograron escapar inicialmente, poco después fueron apresados.
Un hermano Juanillón, Juan y los dos Purgaciones fueron
condenados a muerte y fusilados en el paseo del Tránsito de Toledo.
El otro Juanillón, Felipe, y otro bandolero lograron huir a Portugal, pero fueron capturados. Al existir un acuerdo de extradición entre Portugal y España según el cual la pena de muerte tenía que ser conmutada por la cadena perpetua Felipe tras un largo peregrinar por diversas cárceles, incluida la de Ciudad Real (antigua prisión frente a la Puerta del Perdón de San Pedro) murió en el penal de Ceuta.
El asalto al tren en Villacañas resultó ser el fin del bandolerismo en los Montes de Toledo.
Imágenes: Web ABC Toledo. 14.12.2018 y Alrededor del Mundo. 31.10.1902
Ciruela y los bandoleros
Los bandoleros de los Montes de Toledo eran principalmente
de origen humilde (labradores, pastores) con vestimenta sencilla y escasa
formación.
Solían vivir en solitario refugiándose en las zonas más inaccesibles de los Montes de Toledo y se juntaban para operar en pequeñas cuadrillas (5-7 miembros) y muy
móviles.
Su éxito se basaba en una extensa red de apoyo que incluía
gente de las comunidades rurales y, crucialmente, autoridades y caciques
locales.
Seleccionaban estratégicamente a pequeños terratenientes,
valijeros, traficantes y recaudadores de impuestos para obtener botín y ganar
simpatía social, evitando a los grandes terratenientes para no perder
protección.
El delito más grave en el que podían incurrir era el secuestro,
penado con la muerte.
Ciruela era un lugar en el que abundaban esos pequeños
terratenientes propensos a ser secuestrados, además de su cercanía con Ciudad
Real donde tenían diversos objetivos.
Fuentes:
Toponimia de la provincia de Ciudad Real / Juan Francisco
Carricondo Sánchez. Ciudad Real.2024
El carlismo en la provincia de Ciudad Real / Manuela Asensio
Rubio. Diputación de Ciudad Real.1987
El Carlismo en Ciudad Real en la I Guerra Carlista. Artículo
de Antonio José Martín de Consuegra Gómez
Qué fue de los conventos de Ciudad Real / Ángel Ramón del
Valle Calzado. Aquí nunca pasó nada/VVAA. Serendipia. Ciudad Real. 2025
Castrolas, el bandolero de los Montes de Toledo" /
Constancio Chacón Velasco. Entrelíneas. Madrid.2017
Cuadernos Manchegos / Bandoleros de Castilla-La Mancha:
"Castrolas"
La voz Montañesa 08.05.1880
Alrededor del mundo 31 10 1902
ABC Toledo 14 12 2018
La Revista Española 16.03.1835
Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real 18.02.1836
Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real 14.09.1842
Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real 08.11.1848
Boletín Oficial de la Provincia de Logroño 24.09.1855
La voz montañesa 08.05.1880
El Católico 05.01.1842
Boletín Oficial Cáceres 15 02 1836
El Español 18.02.1836
Boletín Oficial Cáceres 15.08.1838
Correo Nacional 27.08.1840
Boletín Oficial de Ciudad Real 15.07.1841
La Iberia 31.12.1842
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